Tecnologia

Impulsan cápsula en forma de huevo contra temblores

  • La cabina en forma de huevo tiene el tamaño de un refrigerador y puede sorportar el colapso de un edificio y otros desastres naturales, asegura Reynaldo Vela Coreño, su creador.

Para evitar pérdidas humanas ante un desastre natural, Reynaldo Vela Coreño creó la Cápsula K107, la cual puede resistir el derrumbe de un edificio más grande que la Torre Bancomer.

A pesar de ser un proyecto privado, el ingeniero está dispuesto a no recibir ni un solo peso si el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, decide acercarse a él y sumarlo a su proyecto de protección civil nacional.

La cápsula comenzó como una idea hace ocho años en el salón K107 de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Azcapotzalco, cuando Reynaldo estudiaba Ingeniería Civil; actualmente trabaja en 800 pedidos.

“Ha sido un trabajo difícil porque iniciamos de cero, fue una idea en un salón de clases, ahora hablamos que tenemos una marca, un registro de patente, hay producción del dispositivo, contamos con una oferta y demanda.

“A lo largo de estos siete años de estar navegando contra corriente para poder estar donde estamos ahora, hemos invertido cerca de 12 millones de pesos, pero también muchísimo capital de trabajo profesional de ingenieros industriales, civiles, mecánicos, sismológicos, que también colaboran con nosotros, además expertos en geofísica e incluso hasta un físico nuclear”, explicó en entrevista con EL UNIVERSAL.

Este proyecto además de ser un dispositivo de resguardo sísmico para seres humanos, también fue pensado y preparado para ayudar a resguardar a las personas de huracanes, inundaciones, tornados, avalanchas, y Reynaldo asegura que están trabajando para que pueda proteger de incendios forestales.

El diseño en forma de huevo salió de los primeros estudios, donde se identificó que esa figura es la idónea para poder resistir fuerzas de impacto como el colapso de un inmueble a consecuencia de un sismo; su cascarón se hace con materiales compuestos de la industria aéreo espacial, por lo cual, es ultra resistente.

“Nosotros hemos hecho pruebas hasta de 600 toneladas de impacto de peso sobre un dispositivo, y vaya que nos ha funcionado perfectamente bien, porque hablamos de que las cápsulas están sujetas a impactarse con losas, muros divisorios, de carga, columnas, trabes y de todo tipo de escombros, y los resiste sin problemas. Pero también la cápsula está diseñada con factores o criterios de diseño basados en la carga gravitacional del inmueble donde se va a albergar”, detalló.

El proyecto fue presentado el 19 de septiembre de 2016, en conmemoración del sismo de 1985, y su creador asegura que es una aportación a la humanidad, pero principalmente al pueblo mexicano para que pueda aumentar las probabilidades de supervivencia ante un nuevo gran terremoto.

Sin embargo, fue hasta el año pasado cuando comenzaron a subir los pedidos de la cápsula, después de los sismos del pasado 7 y 19 de septiembre, incluso gente de otros países como Estados Unidos, Canadá y Chile hacen pedidos.

“A partir de los sismos, la población afortunadamente y desafortunadamente, empezó a generar una sicosis y miedo por el tema de los sismos en la Ciudad de México y buscan estar preparados”, expuso Reynaldo, ganador del Premio de Ingeniería de la Ciudad de México 2009.

Actualmente, el ingeniero cuenta con 800 pedidos, de los cuales, hasta la fecha se han entregado 10, principalmente en delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Cuajimalpa y Coyoacán.

“Hubo un aumento de 800%, porque realmente en un principio nos creían muy pocas personas, sí avalaron el proyecto, le dieron aplausos y reconocimientos, pero desafortunadamente hacía falta empezar a vivir las nuevas experiencias con los nuevos sismos para que realmente tomarán en serio la situación”, comentó.

La Cápsula K107 tiene un tamaño similar al de un refrigerador, mide 2.10 metros para adultos y un metro para niños. La estructura está conectada a la alerta sísmica y tiene su propia alerta de respaldo, que es la que se utiliza en Japón. Al iniciar un sismo ambas alarmas se activan y la persona en lugar de buscar el conocido triángulo de la vida, se introduce en la cápsula y una vez ahí, mediante un software se le informa sobre la magnitud del temblor, el tiempo y su duración.

El modelo cuenta con un sistema de agua potable y un tanque de oxígeno con una mascarilla para que se utilice en caso de colapso de inmueble, además de alimento para 30 días.

La Cápsula K107 dispone de su propio banco de baterías de litio, iluminación LED y un sistema de localización GPS con respaldo de una red independiente de 18 satélites, lo que permitiría ubicarla en tiempo real por medio de drones.

“Si el nuevo Presidente de la República nos manda a llamar para que nos incorporemos y apoyemos su plataforma de protección civil, encantados nosotros en colaborar, incluso sin recibir nada a cambio”, declaró el investigador.

Por Eduardo Hernández | El Universal

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