Hidalgo

Gasoducto Tula-Tuxpan afecta regiones indígenasseñala estudio de la UAEH.

Pachuca de Soto, Hidalgo, 24 de diciembre del 2019.- El gasoducto Tula-Tuxpan representa un atentado a los derechos colectivos de las comunidades indígenas de Valle del Mezquital y la Sierra Otomí-Tepehua en la entidad hidalguense, así lo sostienela investigadora de laUniversidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Dalia Cortés Rivera, quien en un estudio sobre este fenómeno, visibiliza la participación activa de la mujer como una forma de conciencia y resistencia.

En la investigación titulada “En defensa del territorio: la participación de las mujeres jóvenes de la región Otomí-Tepehua en torno a la imposición del gasoducto Tula-Tuxpan”, expuso que en un contexto capitalista donde los intereses de las grandes empresas trasnacionales se sobreponen a los de las minorías, como son los grupos indígenas, el papel de la mujer ha sido fundamental para concientizar a las comunidades y crear una resistencia ante estos embates.

La profesora adscrita al Área académica de Sociología y Demografía del Instituto deCiencias Sociales y Humanidades (ICSHu), explicó que desde finales del siglo XX los megaproyectos se han configurado como una amenaza para los territoriosrurales e indígenas de México, como es el caso del gasoducto Tula–Tuxpan.

De acuerdo con la académica, en 2015, para llevar a cabo el proyecto del gasoducto Tuxpan-Tula laComisión Federal de Electricidad (CFE) concesionó la construcción, posesión y operación a la empresaTransCanada. Sin embargo, mencionó que a su paso por Hidalgo, el gasoducto involucra a cerca de una decena de municipios, variosde ellos ubicados en dos de las tres regiones indígenas de la entidad: el Valle del Mezquital y la Otomí-Tepehua.

Para la mayoría de las comunidades, la llegada del gasoducto ha significado un atentadosistemático a sus derechos colectivos, sostuvo la doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco.

Ante dicho embate, las mujeres, jóvenes herederas de liderazgosfemeninos,se constituyeron en el capital social y político, mientras que aquellas que son profesionistas conformaron el capital cultural, para ser los medios parainformar y concientizar a sus comunidades sobre las implicaciones del paso del gasoducto por susterritorios.

Estas acciones significaron el ingreso a un campo de lucha y negociaciónconstante con sus comunidades y con el gobierno municipal, refirió la investigadora en su estudio.“Su pertenencia comunitaria, su experienciaescolar, el contacto con activistas y sus acercamientos con el marco jurídico, les valieron como capitalespara que actualmente las comunidades de San Nicolás, Santa Mónica y Peña Blanca, pertenecientes almunicipio de Tenango de Doria, estén alertas”, explicó.

Ante esa problemática, la investigadora analiza la participación de las mujeres jóvenes en la defensa delterritorio en la región Otomí-Tepehua, en un contexto en el que se encuentra implantado el capitalismo contemporáneo o neoliberalismo. Por ello, Dalia Cortés resaltó la vigencia de esta investigación cualitativa en la que utilizó herramientas conceptuales que aporta le teoría de los campos y capitales de Pierre Bourdieu.

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