Exposición “Catalina Guzmán. Photo Chic”, dedicada a la fotógrafa mexicana
Ciudad de México, 23 de marzo de 2026. Abierta hasta julio de 2026 en el Museo Nacional de San Carlos, del INBAL, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) presentan en el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) la exposición “Catalina Guzmán. Photo Chic”, dedicada a la fotógrafa mexicana cuyo trabajo se desarrolló durante las primeras décadas del siglo XX.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que la muestra contribuye a recuperar una trayectoria fundamental para la historia de la fotografía en México y a visibilizar el lugar de las mujeres en la construcción de la memoria visual del país.
“Reconocer la obra de Catalina Guzmán es ampliar la historia de nuestra fotografía desde una mirada que durante mucho tiempo quedó al margen. Esta exposición nos permite valorar cómo las mujeres también han construido memoria, identidad y nuevas formas de representación en la vida pública de México”, agregó la secretaria Curiel de Icaza.
De acuerdo con el director del recinto, Jorge Reynoso Pohlenz, la muestra es un diálogo sobre la memoria, la identidad y el género, a partir de una revisión del pasado reciente y remoto: “En el museo buscamos generar relaciones con el pasado a partir de la empatía y la afectividad; en este caso, a través de la memoria fotográfica de una mujer emprendedora, mostrando los cambios a través de la visión femenina”.
Tiene el objetivo, agregó, de generar una serie de reflexiones sobre la imagen: “Buscamos reflexionar sobre el pasado y la memoria; en el caso de la fotografía, nos permite entender no solo la imagen, sino su materialidad, su forma de circulación y su papel en la vida cotidiana de las personas y las familias”.
En cinco núcleos, “Catalina Guzmán: Photo Chic”, “Photo Chic”, “El discurso chic”, “Retratos masculinos” y “El universo infantil”, se conoce sobre la diversidad fotográfica de la artista en el retrato, desde el infantil –en el que construye una visión simbólica, sensible y estética de la infancia– hasta el masculino, vinculado al contexto político e intelectual del México posrevolucionario.
En el retrato femenino resalta la intención de ir más allá de la imagen, debido a que sus imágenes, realizadas en especial a bailarinas, llevan a imaginar su empatía por otras artistas, que al igual que ella, desempeñaban un trabajo bajo la mirada pública.
La fotografía de Catalina surgió en un momento clave de la construcción de una identidad moderna, femenina y cosmopolita, entre 1914 y 1940, años en los que inicia una transformación de los roles de género y la creciente presencia de las mujeres en el espacio público.
