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Esto es lo que sabemos de las pruebas rápidas para detectar COVID-19.

  • Esto es lo que sabemos de las pruebas rápidas para detectar COVID-19.

01 de marzo del 2020.- España quería tantas pruebas nuevas de coronavirus rápidas que compró unas que no funcionaron. Lo mismo pasó en República Checa. El Reino Unido adquirió millones de ellas también, incluso antes de que los científicos hubieran establecido su precisión.

¿Por qué el frenesí? Los países desesperados por frenar la pandemia necesitan una imagen más clara del virus y su propagación. Están dispuestos a hacer una gran apuesta en los nuevos enfoques de prueba que buscan signos de infección de manera más amplia que los diagnósticos existentes. Las apuestas son enormes, a medida que las economías de todo el mundo se detienen y la cuenta de muertes sigue subiendo.

“Serán más baratas, más fáciles de usar y podrían ser ampliamente implementables”, asegura Catharina Boehme, directora ejecutiva de la Fundación para Nuevos Diagnósticos Innovadores en Ginebra, un grupo sin fines de lucro que evaluará las nuevas pruebas en las próximas semanas. Pero “todavía hay mucha incertidumbre sobre el desempeño de estas pruebas”.

Hasta ahora, la única forma de verificar si alguien tenía COVID-19 era emplear un proceso intensivo en trabajo y recursos que detectara el material genético del coronavirus en la muestra tomada de la nariz o la garganta de una persona. Si bien es altamente preciso, esta llamada prueba molecular tiene inconvenientes, incluido el escaso suministro de componentes clave.

Las pruebas también se ejecutan en maquinaria compleja que requiere técnicos calificados. Los cuellos de botella r han obstaculizado los intentos de pruebas a gran escala, y las trágicas consecuencias se están viendo en Milán, Nueva York, Madrid, etc.

Por el contrario, los diagnósticos rápidos pueden ser tan simples como una prueba de embarazo en el hogar, con resultados en menos de 15 minutos, si se puede demostrar que funcionan. Su tecnología subyacente también es sólida y se ha usado ampliamente durante años para evaluar a las personas en busca de influenza, VIH y Zika.

La única razón por la que han tardado tanto en estar disponibles es que los desarrolladores primero tuvieron que tener en sus manos las muestras de sangre de los pacientes para estudiar cómo reaccionaron al coronavirus y luego desarrollar diagnósticos.

Prueba de inmunidad

Las nuevas pruebas vienen en dos variedades. Una busca los llamados antígenos –sustancias que inducen una respuesta inmune, como los picos que sobresalen de la capa externa del coronavirus– en muestras de nariz y garganta. Debido a que son rápidas y simples, son ideales para centros de pruebas de paso, consultorios médicos o incluso hogares.

El segundo tipo busca anticuerpos, que el cuerpo de un paciente produce en reacción al ataque viral. Estas pruebas deberían decirle a las personas si ya han vencido la COVID-19, incluso si nunca tuvieron síntomas o confundieron su enfermedad con la gripe.

Esa habilidad podría ser una forma poderosa para que los formuladores de política determinen qué tan ampliamente se ha propagado el coronavirus, informando las decisiones sobre cuándo reabrir partes de la economía y quién está mejor preparado para volver a trabajar.

Especialmente en los hospitales, poner a médicos y enfermeras no contagiosos y probablemente inmunes en la primera línea podría ser crucial.

Muchos gobiernos han decidido que no pueden esperar. El Reino Unido se ha abastecido con más de 4 millones de análisis de sangre de anticuerpos con punción digital que podrían estar disponibles en Amazon y en farmacias.

España, por su parte, compró miles de pruebas de antígeno a un proveedor chino, solo para descubrir que con frecuencia dicen que las personas no tienen el coronavirus cuando en realidad sí lo tienen.

República Checa vivió algo similar y también encontró que las pruebas que compró en China son menos confiables de lo planeado.

Comprar millones

“Hasta que tengamos pruebas validadas de forma independiente, los gobiernos no deberían apresurarse a comprar millones de ellas”, asegura Rosanna Peeling, directora del Centro de Diagnóstico Internacional en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

A pesar de todo su potencial, los nuevos diagnósticos pueden nunca ser tan precisos como las pruebas moleculares.

Según Peeling, un paciente podría dar positivo para COVID-19 porque desarrolló anticuerpos contra un coronavirus diferente, como uno que cause resfriado común.

Otro riesgo es simplemente el momento. El cuerpo necesita aproximadamente una semana para acumular suficientes anticuerpos para que sean detectables, y ese proceso puede llevar aún más tiempo en personas mayores o en aquellas cuyo sistema inmune no funciona tan bien.

“Si comienza a tener síntomas, toma el análisis de sangre y resulta negativo, ¿es realmente negativo o los anticuerpos no han alcanzado el nivel detectable para el kit?”, se pregunta Andrew Pekosz, vicepresidente del departamento de microbiología molecular e inmunología de la Universidad Johns Hopkins.

Más de 100 de las pruebas de anticuerpos y antígenos ya se han puesto a disposición de los sistemas de salud.

La organización de Boehme, conocida por su acrónimo FIND, planea publicar hallazgos en las próximas semanas, en una comparación entre el rendimiento de estas pruebas y el de sus homólogas moleculares más antiguas.

A pesar de los inconvenientes, dice que su papel en la evaluación de la pandemia podría ser enorme.

“Porque ahora, seamos sinceros, hemos perdido la pista”, dice Boehme.

Con información de: https://www.elfinanciero.com.mx/

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