Salud y Belleza

El acoso afecta tu salud mental: te explicamos por qué pasa.

La Organización Internacional del Trabajo identifica el acoso sexual como una manifestación de la discriminación de género y como una forma específica de violencia contra las mujeres. Es una acción que provoca que la persona atacada se sienta ofendida, humillada e intimidada.

De acuerdo con la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres, representa una violación de los derechos fundamentales y constituye un problema de salud y seguridad que necesita ser atendido urgentemente por las autoridades.

En las últimas décadas, lo que era pensado como una ‘queja’ se convirtió en un campo de estudio: miles de investigaciones indaga en los efectos que esta conducta tiene en la salud emocional y mental de las mujeres.

Con el fin de crear conciencia y de que conozcas todas las implicaciones de este problema estructural y social, te presentamos todo lo que debes saber acerca de cómo se relaciona el hostigamiento sexual con el bienestar de las mujeres.

¿Cómo identifico si estoy siendo acosada?

De acuerdo con el blog especializado en salud mental Aesthesis, terapia psicológica, el acoso puede manifestarse por medio de diferentes modalidades que pueden (o no) ser evidentes:

  • Físicas: Pueden manifestarse a través de diversas formas de contacto como tocamientos, roces o palmaditas, llegando en casos más extremos hasta la violación y la coacción.
  • Verbales: Aparecen principalmente en forma de insinuaciones sexuales, comentarios obscenos, “coqueteo”, etc.
  • No verbales: Algunos ejemplos serían la exhibición de material (fotografías, videos, escritos) de carácter sexual, gestos o miradas.

Esta gran variedad de expresiones suele ser ambigua y poco eficiente cuando se trata de delimitar procedimientos legales correspondientes a denuncias o demandas.

Ya sea por el contexto de violencia, el sexismo institucional o porque nos lo han enseñado así, algunos de estas acciones se ven como gestos comunes y corrientes, cuando son violentos y, en ocasiones, actos criminales o delictivos.

Como consecuencia de esto, resulta muy común que las autoridades enmascaren este tipo de comportamientos dentro de lo socialmente conocido como “coqueteo”, a pesar de que están violentando la libertad y la dignidad de la persona atacada.

Consecuencias

De acuerdo con un estudio realizado por la OIT, el acoso genera efectos adversos en la vida profesional y personal de las mujeres, lo que puede traducirse en problemas que afectan su vida cotidiana, la forma en la que se relacionan con las demás personas y la manera en la que se perciben a sí mismas.

Las mujeres que han sufrido acoso u hostigamiento sexual pueden presentar las siguientes dificultades:

– Baja autoestima: La integridad de la persona se ve afectada a raíz de las agresiones y las humillaciones. Además, son frecuentes los sentimientos de ira, frustración y rabia que nacen a partir de pensar que son “personas que no tienen valor”.

– Descenso de la motivación: Esta falta de impulso, promovida por el miedo a que se repitan las agresiones y humillaciones, desemboca en ausentismo en lugares como la escuela y el trabajo o incluso genera temor de realizar actividades tan cotidianas como salir de casa.

– Consecuencias en la salud mental: Estrés, ansiedad, fobias, ataques de pánico o depresión, son las patologías psicológicas más frecuentes presentadas por las víctimas de acoso.

– Trastornos de sueño: Se presenta insomnio o dificultad para conciliar el sueño o la calidad del mismo, debido al miedo o temor que genera el hostigamiento.

– Enfermedades físicas: Estar en constante preocupación o estrés, puede generar dolores estomacales, gastritis, problemas cutáneos, fatiga, enfermedades respiratorias, entre otras.

Además de todas estas consecuencias, el entorno de la víctima también se ve afectado: el miedo, la frustración y el enojo pueden dañar notablemente las relaciones sociales, sentimentales y familiares que sostiene con las personas a su alrededor.

Nadie tiene derecho a tocarte, hacer comentarios inapropiados o hacer alguna acción con la que no estés de acuerdo.

Si consideras que estás en una situación de peligro o vulnerabilidad, cuéntaselo a alguien de confianza, rodéate de personas con las que te sientas segura y pide ayuda profesional, legal y psicológica.

Por último, ten presente que la persona que es sufre de acoso u hostigamiento nunca es la culpable o responsable de éste; el acosador es quien está haciendo algo mal, nunca de la víctima.

Si has vivido circunstancias de acoso, recuerda que tienes recursos propios, que la situación que has vivido es algo que nadie debería vivir y que esto no es razón para sentirte inferior, culpable o débil.

No estás sola, hay miles de mujeres que creen en ti.

Con información de: vix.com/es/

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