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Eclipse solar total: espectáculo celeste y jornada científica para la NASA

  • Millones de personas siguieron el fenómeno a través de la transmisión de la agencia espacial; científicos realizaron experimentos en tierra, aire y estratósfera para estudiar la corona solar y sus efectos sobre la Tierra

Washington, 13 de agosto del 2026.- Aunque la totalidad del eclipse solar sólo pudo observarse directamente en el extremo norte del planeta y algunas regiones de Europa, millones de personas alrededor del mundo siguieron el fenómeno mediante la transmisión en vivo de la NASA, que ofreció imágenes desde distintos puntos de Europa, particularmente de Islandia y España.

La emisión de la agencia espacial estadounidense, realizada a través de YouTube, superó los 2.4 millones de reproducciones durante la transmisión. El momento culminante ocurrió aproximadamente una hora y 14 minutos después de iniciado el enlace, cuando la Luna se interpuso completamente entre la Tierra y el Sol y la pantalla quedó prácticamente a oscuras.

Desde León, España, la señal permitió apreciar únicamente un filamento rojizo correspondiente a material caliente suspendido alrededor del Sol, así como algunas vetas luminosas asociadas con la base del viento solar.

“El eclipse solar total ha llegado a España. ¡Oh, Dios mío! Encantador”, expresó Joy NG, conductora de la transmisión de la NASA. A su vez, Kelly Corrick, heliofísica de la agencia, destacó la espectacularidad de la corona solar durante los poco más de dos minutos que duró la totalidad.

La transmisión permitió que espectadores de distintas partes del mundo acompañaran virtualmente a los más de 15 millones de personas que presenciaron el fenómeno en España, donde el eclipse ofreció una particularidad: ocurrió cerca del atardecer, lo que permitió observar simultáneamente la puesta de Sol y el momento en que la Luna cubrió por completo al astro.

Sin embargo, detrás del espectáculo astronómico se desarrolló una intensa jornada de investigación científica. En Islandia, equipos de especialistas realizaron diversos experimentos desde tierra y aire para aprovechar las condiciones excepcionales generadas por el periodo de oscuridad.

Entre las investigaciones destacó el despliegue de aeronaves que siguieron la sombra de la Luna durante el mayor tiempo posible, con el propósito de obtener información sobre la corona solar.

Amir Kaspi, especialista en espectroscopia de rayos X del Sol y la corona solar, explicó durante la transmisión que uno de los aviones operó a gran altitud para obtener imágenes de la corona en diferentes longitudes de onda, desde la luz visible hasta el infrarrojo térmico.

De acuerdo con el investigador, estas observaciones contribuirán a comprender la manera en que el campo magnético de la corona transporta energía desde la superficie solar, además de aportar información sobre las protuberancias y el material suspendido en ella, así como su relación con fenómenos del clima espacial que pueden afectar a la Tierra.

A la investigación se sumó el lanzamiento de globos de gran tamaño equipados con cámaras e instrumentos científicos, que alcanzaron aproximadamente 30 mil metros de altura en la estratósfera. Desde esa posición, los equipos estudiaron la radiación cósmica, los niveles de ozono y la forma en que la sombra de la Luna se proyectó sobre el planeta.

Durante una entrevista conjunta transmitida por la NASA, Jared Isaacman, administrador de la agencia, y Nikki Fox, responsable de Ciencia, coincidieron en que los eclipses representan mucho más que un fenómeno visual, debido a las oportunidades que ofrecen para la investigación científica.

Como ejemplo, recordaron el eclipse de 1919, cuyas observaciones contribuyeron a confirmar una de las predicciones de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.

“Los eclipses son muy poderosos. Se ven estrellas, constelaciones y planetas que normalmente no se ven. De alguna manera, nos recuerdan nuestro lugar en el universo”, señaló Fox.

La NASA cerró su transmisión con una invitación a seguir el próximo eclipse solar total visible desde África, previsto para el siguiente año y considerado uno de los fenómenos astronómicos más destacados, con una duración de la totalidad estimada en seis minutos y 28 segundos.

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