Debilidad del consumo y guerra en Medio Oriente presionan a la economía de EU
El crecimiento se desaceleró a 0.7% en el último trimestre; el alza en los precios de la gasolina y la incertidumbre por el conflicto con Irán elevan los riesgos para la inflación y el gasto de los hogares.
Washington, 15 de marzo del 2026.- La economía de Estados Unidos mostró una pérdida de dinamismo al cierre del año pasado, en medio de una moderación del consumo, presiones inflacionarias persistentes y nuevas incertidumbres derivadas del conflicto en Medio Oriente.
Datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos indican que el producto interno bruto (PIB) creció apenas 0.7 por ciento en el último trimestre del año, por debajo del 1.4 por ciento previsto por analistas y muy lejos del ritmo observado en meses anteriores.
El resultado representa una marcada desaceleración frente al crecimiento de 4.4 por ciento registrado en el tercer trimestre y de 3.8 por ciento en el segundo. En el balance anual, la economía estadunidense avanzó 2.1 por ciento en 2025, una tasa sólida pero menor al 2.8 por ciento de 2024 y al 2.9 por ciento del año previo.
Uno de los factores que explica la pérdida de impulso es la debilidad del consumo. El gasto de los hogares aumentó apenas 0.4 por ciento en enero y sólo 0.1 por ciento una vez descontada la inflación, mientras el crecimiento salarial se ha enfriado y las familias han reducido sus niveles de ahorro.
A ello se suma el incremento del endeudamiento entre los hogares de menores ingresos y la desaceleración del mercado laboral, factores que han afectado la confianza del consumidor.
El conflicto militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha añadido presión a este panorama. Durante la guerra, el precio de la gasolina se ha acercado a los cuatro dólares por galón, lo que impacta el presupuesto de millones de familias.
Aunque muchos contribuyentes recibirán devoluciones fiscales mayores en marzo y abril, tras los recortes tributarios impulsados por el presidente Donald Trump, el encarecimiento del combustible podría absorber buena parte de esos ingresos adicionales.
En los mercados financieros, el índice Dow Jones Industrial Average acumula tres semanas consecutivas de pérdidas, una señal de nerviosismo entre inversionistas que podría afectar especialmente a los hogares de mayores ingresos, cuyo gasto ha sostenido parte del consumo.
Economistas advierten que las presiones inflacionarias podrían intensificarse. “Ya estaban aumentando antes del conflicto en Medio Oriente y ahora podrían agravarse”, señaló Diane Swonk, economista jefe de KPMG.
En este contexto, algunos funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos podrían presionar para elevar las tasas de interés en su próxima reunión, aunque analistas prevén que el banco central opte por mantenerlas sin cambios.
A la pérdida de impulso también contribuyó el cierre parcial del gobierno federal durante 43 días el otoño pasado, que provocó una caída de 16.7 por ciento en el gasto y la inversión públicos, restando más de un punto porcentual al crecimiento del cuarto trimestre.
“Tras dos trimestres sólidos, la economía no sólo se desaceleró, sino que tropezó al cruzar la línea de meta”, afirmó Jim Baird, director de inversiones de Plante Moran Financial Advisors.
La confianza de los consumidores también reflejó el deterioro del entorno económico. Aunque el índice de la Universidad de Michigan mostró una ligera mejora en marzo, las respuestas recogidas después del inicio de las acciones militares contra Irán borraron el avance inicial.
“Las entrevistas realizadas antes de la acción militar mostraban una mejora del sentimiento, pero las lecturas posteriores eliminaron esas ganancias”, explicó Joanne Hsu, directora de la encuesta.
