Cultura

De Tamayo al espectáculo: dos maneras de mirar América Latina

Dos exposiciones. Dos épocas. Dos lenguajes.

Y una conversación que ocurre en el mismo espacio.

El Museo Tamayo prolongó la exhibición de “Tamayo Horizontes”, dedicada a Rufino Tamayo, hasta el 27 de septiembre, y de “Con todo y mi tristeza”, instalación de la artista peruana Fátima Rodrigo, hasta el 4 de octubre.

El contraste resulta revelador.

Tamayo construyó su lenguaje desde la pintura. Miró a México, a sus raíces prehispánicas y populares, pero también al mundo moderno. En sus obras aparecen el retrato, el paisaje, el cuerpo humano, la naturaleza muerta y una imaginación que incorpora la tecnología, el espacio y la cultura contemporánea.

Fátima Rodrigo parte de otro lugar.

No pinta el espectáculo.

Lo reconstruye.

Su instalación recupera elementos de escenografías de programas musicales y concursos televisivos latinoamericanos para explorar qué ocurre detrás de las luces, los escenarios y el entretenimiento: las formas de representación, las estructuras de poder y la manera en que América Latina adoptó y transformó lenguajes de la modernidad.

Tamayo buscó renovar la pintura mexicana desde sus propias raíces.

Rodrigo revisa críticamente una cultura moldeada también por la televisión.

Uno construye una mirada.

La otra desmonta un escenario.

Dos generaciones frente a una misma pregunta: cómo se representa una sociedad y qué dice de sí misma aquello que decide convertir en arte

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