Carrera por la ONU arranca con menos aspirantes y mayor presión geopolítica
Cuatro candidatos se presentan ante la Asamblea General en un contexto de polarización global y pérdida de influencia del organismo
Nueva York, 20 de abril del 2026.- La contienda para elegir al próximo titular de la Organización de las Naciones Unidas inicia esta semana con un número reducido de aspirantes y bajo un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, lo que ha elevado el nivel de cautela entre gobiernos y candidatos.
A diferencia de 2016, cuando 13 perfiles compitieron por el cargo que finalmente obtuvo António Guterres, en esta ocasión solo cuatro candidatos participarán en una serie de comparecencias públicas —consideradas una “audición” política— ante los representantes de los 193 países miembros en la Asamblea General.
La primera en presentarse será la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, una de las dos mujeres en la contienda y respaldada por Brasil y México. Le seguirá el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica. Posteriormente intervendrá Rebeca Grynspan, jefa de la agencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, y finalmente el ex mandatario senegalés Macky Sall.
El proceso ocurre en un escenario internacional más complejo que el de hace una década. Conflictos como los de Ucrania, Gaza e Irán han evidenciado la limitada capacidad de acción del Consejo de Seguridad, órgano clave que, junto con la Asamblea General, define la designación del secretario general y donde los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia— mantienen poder de veto.
Especialistas como Richard Gowan advierten que el contexto actual ha reducido el número de candidaturas, ya que los gobiernos evitan riesgos diplomáticos en una contienda donde cualquier error puede afectar relaciones con potencias como Washington o Pekín.
Por tradición, la titularidad de la ONU rota entre regiones. Tras gestiones encabezadas por Europa, Asia y África —con figuras como Ban Ki-moon y Kofi Annan—, América Latina aparece como la región con mayores posibilidades, aunque persiste el reclamo de Europa del Este, que nunca ha ocupado el cargo.
En paralelo, continúa la presión internacional para que, por primera vez, una mujer encabece la organización. Gobiernos como los de Reino Unido y Francia, así como organizaciones como GWL Voices, han respaldado esta demanda. Sin embargo, el escenario político podría dificultar este objetivo, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.
De hecho, sectores del Congreso estadounidense han manifestado abiertamente su rechazo a la candidatura de Bachelet, lo que anticipa una negociación compleja en el Consejo de Seguridad, donde se definirá el futuro liderazgo del organismo.
Las comparecencias de esta semana permitirán evaluar la visión de los aspirantes sobre los principales desafíos globales y el papel de la ONU en un contexto de fragmentación internacional, en vísperas del fin del mandato de Guterres el próximo 31 de diciembre.
