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Avance de 1.67% en construcción del aeropuerto Felipe Ángeles.

México, 27 de diciembre del 2019.- El grado de avance en la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) rebasó ya el progreso en que se quedó el proyecto de la terminal de Texcoco, afirmó Raúl Roldán, encargado del frente 19 en Santa Lucía, estado de México.

El ingeniero constructor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que la edificación del AIFA lleva un progreso de 1.67 por ciento. Explicó que la rapidez en esta primera etapa se logró gracias a la calidad del suelo, pues se encontró una base estable para erigir la pista central a sólo 4 metros de profundidad y no a más de 30, como ocurrió en Texcoco.

Y agregó: Texcoco se quedó muy atrás. Nosotros ya rebasamos en mucho el avance de esos trabajos; ahorita ya estamos aquí viendo la estructura del pavimento. Ellos se quedaron en la etapa de consolidación; lo estaban haciendo a 5 o 6 metros del nivel que estamos nosotros, y lo hemos hecho del 17 de octubre a la fecha, o sea, en dos meses y días.

Durante un recorrido por la construcción de la pista central del AIFA, con cuatro kilómetros y medio de longitud y 45 metros de ancho, en las paredes de la excavación se pueden apreciar bien definidos los estratos de suelo orgánico, arcilla, arena limosa y limo. Este último es un material sedimentario de grano fino, que una vez compactado con maquinaria pesada es útil como base del terraplén de la pista.

Esto permitió ahorrar entre 30 y 40 por ciento del costo de la obra, pues no hubo necesidad de comprar y acarrear uno de los insumos básicos: El material que estamos usando es de aquí mismo, de los costados de la pista. Tenemos bancos de préstamo, donde estamos explotando el material, la arena limosa y el limo para hacer los terraplenes. Es un procedimiento constructivo que nos está permitiendo ahorrar muchos millones de pesos. No sé si es coincidencia, pero fue una decisión atinada del señor Presidente: nos está permitiendo obtener muchos millones de pesos de ahorro, aseguró el teniente coronel Roldán.

Sobre este terraplén se construyó un primer segmento de la pista de concreto hidráulico, cuya superficie ranurada se asemeja a las calles y autopistas del mismo material, pero con la diferencia de que esta plancha tiene un grosor de 40 centímetros.

El concreto utilizado es clasificación MR 51, capaz de soportar una carga de 500 kilogramos por centímetro cuadrado. Antes de cada colada se tomarán muestras que serán examinadas por laboratorios privados certificados por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).

Cerro de Paula

Respecto del cerro de Paula que, según los detractores del proyecto, sería un obstáculo para los aviones que utilizarán el AIFA, el ingeniero responsable de la pista afirmó que todo el entorno geográfico está considerado en el plan maestro: “Aquí la base (militar) tiene aproximadamente 60 años que está trabajando y nunca ha habido un percance, y tenemos aviones grandes. Pero para el plan maestro lógicamente fue tomado en cuenta; está orientado, es por eso que el eje de estas pistas no interfiere en nada con ese cerro.

La única interferencia que podemos tener con el cerro de Paula es con la pista militar, pero ésta ya está diseñada y orientada y se va a construir de tal manera que no tengamos ninguna interferencia.

Agregó que las dos pistas para uso civil (la central y la norte) están diseñadas para operar simultáneamente, tanto para despegues como aterrizajes.

El ingeniero José Juan Marín Solís, mayor del ejército y participante en el proyecto, informó que hasta el momento no se han encontrado vestigios arqueológicos que afecten el avance de la obra, sólo algunos pedazos de vasijas rotas que eran utilizados como contrapesos de redes de pesca.

Aun así, en la obra hay personal de Instituto Nacional de Antropología de Historia (INAH), preparado para intervenir si es necesario: Si se encuentra algo, en coordinación con el INAH se acordona, se hace el rescate, se verifica la importancia del hallazgo y en caso necesario podemos llegar a readecuar los proyectos. Tenemos suficiente espacio en el predio para hacer adecuaciones.

Debido a su tamaño, el AIFA se emprendió en 19 frentes de construcción diferentes. Uno de ellos, el número 5, corresponde a la torre de control, que tendrá 88 metros de altura, se edificará completamente de acero sobre una base de 5 mil metros cúbicos de concreto armado.

El ingeniero residente de esta construcción, el teniente coronel Benito Pavón Varela, señaló que el peso total de la torre de control es como si usted tuviera una columna de mil elefantes prácticamente desplantada en esta zona.

La torre de control del AIFA tuvo que cumplir los parámetros más rigurosos en su diseño, que le permitirán ser clasificada como estructura A-1, al igual que la nucleoeléctrica de Laguna Verde o la cortina de la hidroeléctrica de Zimapán, capaz de resistir los vientos o sismos más fuertes registrados en la zona.

De pie, ante la excavación en la que 600 toneladas de acero comienzan a dar forma a los cimientos de la torre de control, el teniente Pavón afirmó que los ingenieros militares cumplirán en tiempo con el proyecto del AIFA:Definitivamente, de eso no hay duda, no creo que alguien, por lo menos de parte de nosotros, tenga siquiera un atisbo de duda en eso.

Con información de: https://www.jornada.com.mx

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