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Avala Trump uso de remdesivir en casos graves; «da buen resultado».

Washington, 03 de mayo del 2020. El presidente Donald Trump contradijo a los servicios de Inteligencia de Estados Unidos al asegurar que dispone de evidencias que muestran que el nuevo coronavirus fue creado en el laboratorio de la ciudad china deWuhan, donde se originó la pandemia, pese a que esta versión ha sido rechazada por las autoridades de esa nación asiática e investigadores de Washington.

La Oficina del Director Nacional de Inteligencia, que concentra información de la red de agencias de espionaje del país, sostuvo el jueves en un comunicado que la comunidad de inteligencia coincide con el amplio consenso científico de que el virus del Covid-19 no fue fabricado ni modificado genéticamente por el hombre.

La dependencia indicó que seguirá estudiando rigurosamente los datos que sigan surgiendo para determinar si el brote comenzó debido al contacto con animales infectados o si fue el resultado de un accidente en un laboratorio en Wuhan.

No obstante, al ser interrogado ese día por periodistas en la Casa Blanca acerca de la posibilidad de que el virus hubiera sido creado en el Instituto de Virología de Wuhan, Trump respondió: sí, lo he visto y aseguró que cuenta con información de confianza, aunque descartó dar más detalles porque no tiene autorización.

Podrían haberlo parado, son una nación brillante científicamente. Se les escapó, podrían haberlo parado, pero no lo hicieron, aseguró, aun cuando la comunidad científica coincide en que el virus se presentaba de forma natural en los murciélagos.

El magnate indicó que hay muchas teorías. Vamos a ver dónde está y a ver de dónde viene y agregó que China está intentando ser algo más transparente. Sugirió que podrían tomar medidas económicas en forma de aranceles contra Pekín.

Michael Morell, ex director interino y actual subdirector de la Agencia Central de Inteligencia, explicó que Washington financió al instituto de Wuhan para sus investigaciones sobre el coronavirus y añadió que existen cables del Departamento de Estado que indican que funcionarios estaban inquietos sobre las medidas de seguridad en esta instalación científica.

Si resultara cierto que el virus emanó de ese laboratorio, eso habla mal de China, pero también de Estados Unidos por financiar a un laboratorio con condiciones cuestionables, apuntó el funcionario durante una videoconferencia en la Universidad George Mason.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró el miércoles que no sabemos exactamente. No sabemos si vino del Instituto de Virología de Wuhan. No sabemos si procedía del mercado o de algún otro lugar. No tenemos esas respuestas.

Estados Unidos es la nación más afectada en todo el mundo por la pandemia, al contabilizar ayer 64 mil 789 muertos, un millón 102 mil 703 casos y 164 mil 15 recuperados, de acuerdo con un conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Stephen Hahn, comisionado de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), informó ayer, junto a Trump en la Casa Blanca, que el fármaco experimental Remdesivir recibió la autorización para tratar a pacientes graves de Covid-19.

La FDA tomó esta decisión después de que los resultados preliminares de un estudio financiado por el gobierno reveló que el Remdesivir redujo el periodo de recuperación 31 por ciento, o cerca de cuatro días en promedio, para los pacientes hospitalizados.

Es realmente una situación muy prometedora, explicó el mandatario en la Casa Blanca, junto a Daniel O’Day, presidente de Gilead Sciences –fabricante del medicamento– pero estimó que con suerte el número de decesos por la enfermedad (en Estados Unidos) estará por debajo de los 100 mil.

Paralelamente, con banderas de Estados Unidos, pancartas y gorras alusivas a la campaña de Trump, miles de personas protestaron en California, Chicago y Nueva York para exigir que se levanten las órdenes de confinamiento en vigor desde hace seis semanas.

El jueves, varios manifestantes, algunos armados, ingresaron al edificio del Legislativo en Michigan y exigieron que la gobernadora demócrata, Gretchen Whitmer, ordene terminar con el confinamiento; ante la protesta, algunos legisladores se pusieron chalecos antibalas.

En América Latina y el Caribe la pandemia ya ha dejado 11 mil 548 muertos y 218 mil 824 casos, según un conteo de la agencia de noticias Afp.

En Ecuador, una de las naciones más afectadas, dijo que investiga casos sobre confusiones de fallecidos en los hospitales públicos durante la pandemia, mientras confirmó que la cifra nacional de decesos por el virus ya llegó a los mil 63. La semana pasada, una anciana que aún se recupera de problemas respiratorios en un hospital de la ciudad de Guayaquil, fue declarada muerta por error y su familia recibió un cadáver.

Agencias

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