La cera de abeja escamada: un saber que arde y perdura en Axochiapan, Morelos
- Jesús Darío Alvillar desarrolla el proyecto, impulsado por el PACMyC, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México
- A través de talleres comunitarios, la cerería tradicional se transmite a nuevas generaciones como práctica viva, ligada a la memoria y la identidad local
Ciudad de México 07 de enero de 2026.- La cerería tradicional de cera de abeja escamada es un oficio arraigado en la vida comunitaria de Axochiapan, Morelos. Ahí, Jesús Darío Alvillar encabeza el proyecto “Cera de abeja escamada”, beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) Morelos 2024, con el objetivo de preservar y transmitir una técnica que acompaña la vida ritual del municipio.
“Nuestra comunidad siempre se ha representado por esta artesanía… Antiguamente era un trabajo muy celoso; solo los abuelos, la gente más grande, sabía hacerlo. Ellos son los que han conservado esta técnica”, explica Alvillar en entrevista.
La elaboración de sirios –velas de gran formato que pueden pesar cuatro kilos– forma parte esencial de las fiestas patronales, procesiones, celebraciones de Día de Muertos y, en especial, de la festividad de San Pablo Apóstol. “Todo lo que es referente a la tradición es donde siempre se emplea la cera escamada”, señala el maestro.
En palabras del artesano, el proyecto surgió ante una clara preocupación: la disminución de personas que dominan el oficio. “De las nuevas generaciones son muy pocas las que se están dedicando a conservar estas tradiciones”, advierte.
Tras más de quince años de colaborar en mayordomías locales, Alvillar identificó la urgencia de formar a nuevos portadores del conocimiento y solicitó el apoyo del PACMyC para asegurar la materia prima y abrir el taller a la comunidad.
Alvillar indica que la técnica es compleja y exige tiempo, paciencia y conocimiento profundo de los materiales. El proceso comienza con la recolección y limpieza de la cera de abeja, insumo cada vez más escaso. “Para muchos lo más importante es la miel, para nosotros es la cera”, la cual se hierve y cuela varias veces, y, si se busca un tono más claro, se blanquea al sol durante días, sin recurrir a químicos que alteren sus propiedades.
Las flores escamadas se elaboran por pétalo, mediante moldes de madera tallados a mano, que se humedecen antes de sumergirse en la cera caliente. “Una rosa puede llevar hasta cuarenta pétalos”, detalla. En el caso de los sirios, el trabajo es aún más minucioso: las capas de cera se vierten sobre un pabilo de algodón, con cuidado del grosor y la forma durante semanas de trabajo continuo.
“Aquí participamos toda la familia”, cuenta Alvillar, mientras algunos moldean las flores, otros apoyan en la recolección, el escurrido o el calentamiento de la cera. Los niños y niñas se integran al proceso, al aprender desde la observación y la práctica.
Uno de los principales retos, señala, es la competencia con productos industriales. “La gente a veces prefiere algo más rápido o más vistoso, como flores artificiales”, sin embargo, subraya, no hay material sintético que sustituya lo que ofrece la cera natural: “El aroma, del copal, del limón, nunca se va a comparar”.
De enero a abril de 2025, el proyecto reunió a cerca de cuarenta personas de distintas edades, quienes participaron en talleres diarios en los que aprendieron desde la recolección de la cera hasta la elaboración y decoración de su propio sirio. Al cierre, se realizó una exposición comunitaria con las piezas que se produjeron y una premiación simbólica que fortaleció el entusiasmo colectivo.
“Sembrar ese gusto por la cerería fue lo más bonito del taller”, afirma el maestro. Para él, la cera escamada no es un objeto decorativo, sino una expresión de vida y creencias: “Cuando vemos un sirio arder, no sentimos que se pierde. Ahí está nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestro sentir”.
Alvillar confía en que la tradición perdure: “Queremos que en cinco o seis años haya piezas nuevas, flores diferentes, pero sin dejar de lado nuestra tradición”, concluye.
El proyecto “Cera de abeja escamada” reafirma que los oficios tradicionales se mantienen como un espacio de transmisión cultural, encuentro comunitario y continuidad histórica en Axochiapan, Morelos.
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