El Papa: Dios no nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes
Ciudad de México 07 de enero de 2026.- “El Niño que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida. Es la Epifanía de la gratuidad. No nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes”, lo dijo el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió en la Basílica de San Pedro, en la solemnidad de la Epifanía del Señor. Al inicio de la celebración Eucarística, el Santo Padre realizó el rito del cierre de la Puerta Santa de la Basílica Vaticana y con ello clausuró el Jubileo Ordinario de 2025, dedicado a la Esperanza.
La manifestación de Dios es el inicio de la esperanza
En su homilía, el Pontífice destacó la “grandísima alegría de los magos al ver la estrella, pero también la turbación experimentada por Herodes y por toda Jerusalén ante su búsqueda”. Cada vez que se trata de las manifestaciones de Dios, recordó el Papa, la Sagrada Escritura no esconde este tipo de contrastes: alegría y turbación, resistencia y obediencia, miedo y deseo.
“Celebramos hoy la Epifanía del Señor, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer estático. Se termina un cierto tipo de tranquilidad, la que hace repetir a los melancólicos: «No hay nada nuevo bajo el sol» (Qo 1,9). Empieza algo de lo que dependen el presente y el futuro, como anuncia el Profeta: «¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!» (Is 60,1)”.
El contraste por la revelación del Señor
En este sentido, el Santo Padre dijo que, nos sorprende el hecho de que sea precisamente Jerusalén, la ciudad testigo de tantos nuevos comienzos, la que esté turbada. Y es esta misma reacción, indico, la que nos interpela a nosotros, como Iglesia.
“Es más, la ciudad está atemorizada por el que, movido por la esperanza, llega a ella desde lejos, hasta el punto de considerar como amenaza aquello que debería, por el contrario, causarle mucha alegría”.
La búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos
Al finalizar el Año Jubilar y después de haber cerrado la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, el Papa León manifiesta su preocupación por “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”, que es mucho más rica de lo que quizá podamos comprender. Y también se pregunta: “¿Quiénes eran y qué les movía?” a esos innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, que se han puesto en camino en este Año de gracia.
“Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. ¿Qué es lo que han encontrado? ¿Qué corazones, qué atención, qué reciprocidad? Sí, los magos aún existen. Son personas que aceptan el desafío de arriesgar cada uno su propio viaje; que en un mundo complicado como el nuestro —en muchos aspectos excluyente y peligroso— sienten la exigencia de ponerse en camino, en búsqueda”.
