Suprema Corte de Brasil descarta beneficio humanitario para Bolsonaro
- El tribunal concluyó que no existe deterioro en la salud del exmandatario, condenado por la trama golpista contra el gobierno de Lula
01 de enero del 2026.- La Suprema Corte de Brasil rechazó conceder prisión domiciliaria por razones de salud al expresidente Jair Bolsonaro, al concluir que no se acredita un agravamiento de su condición médica que justifique un beneficio humanitario, de acuerdo con una resolución judicial difundida este jueves.
El pedido fue presentado por la defensa del exmandatario, de 70 años, quien permanece bajo custodia tras haber sido condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado posterior a las elecciones presidenciales de 2022. Los abogados argumentaron un “riesgo concreto” para su salud, luego de que Bolsonaro fuera hospitalizado en Brasilia desde hace más de una semana.
Sin embargo, el juez Alexandre de Moraes determinó que los informes médicos disponibles —incluidos los elaborados por el propio equipo que atiende al exjefe de Estado— dan cuenta de una evolución favorable y descartan un empeoramiento clínico, por lo que negó la solicitud.
Bolsonaro fue sometido el 25 de diciembre a una cirugía de hernia inguinal y posteriormente a un procedimiento para mitigar las recurrentes crisis de hipo que padece desde la puñalada que sufrió durante un acto de campaña en 2018. Los médicos señalaron que, si bien el tratamiento no eliminó por completo los episodios, sí redujo su intensidad.
El exmandatario presenta además apnea del sueño severa, gastritis y esofagitis, aunque se prevé que reciba el alta médica este jueves y regrese a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde cumple su condena. Esta hospitalización, de nueve días, fue la primera salida autorizada desde su encarcelamiento en noviembre.
La Corte Suprema estableció que Bolsonaro encabezó una organización criminal que buscaba impedir la toma de posesión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mediante acciones destinadas a abolir el orden democrático, incluso con planes que contemplaban el asesinato del mandatario electo, los cuales no se concretaron por la falta de respaldo de altos mandos militares.
Pese a la sentencia, el líder de la derecha brasileña ha reiterado su inocencia. En noviembre pasado, antes de su traslado definitivo a custodia policial, intentó dañar la tobillera electrónica con la que era monitoreado durante su arresto domiciliario.
