Colaboraciones

Análisis | Pedro Luis Noble Monterrubio | Atrincherados.

En términos militares se conoce como una trinchera a la zanja defensiva que permite protegerse del fuego enemigo pero igual para hacer acción en favor de uno mismo, es decir disparar a cubierto del contrario. Con el anuncio por parte de las autoridades federales en materia de salud, para declarar la Fase 3 de la pandemia derivada del Covid-19 en nuestro país, vino la publicación en el Diario

Oficial de la Federación, dependiente de la Secretaría de Gobernación, de un nuevo acuerdo por parte del Secretario de Salud en torno a ampliar el período de suspensión de todas aquellas actividades no esenciales en México, mismo que comprenderá hasta el próximo 30 de mayo.

En la citada publicación oficial, se precisa también que, tales medidas de restricción que tienen como objetivo la mitigación y la trasmisión del Coronavirus, irán dejándose de aplicar a partir del próximo 18 de mayo, únicamente en aquellos municipios que presenten baja o nula transmisión de este virus.

Sin duda alguna, con esta decisión de política pública sanitaria, encontramos como sociedad una ligera ventana que permite visualizar una salida a esta contingencia, que como lo he expuesto en entregas anteriores, ha comprometido de forma muy seria la rutina de vida de las y los mexicanos.

No debe dejar de advertirse, que justo en estos días estamos experimentado el “pico” más alto de la fase de contagios del SARS-CoV2. Se estima, conforme a proyecciones oficiales que vendrá un período crítico en la atención médico–hospitalaria a lo largo de nuestro país y ha sido nuevamente reiterado el llamado a quedarnos en casa, para prevenir cualquier posible contagio en nuestros entornos personales y familiares.

Contamos en México con una red de infraestructura hospitalaria a nivel público que se encuentra activamente dispuesta para brindar la asistencia requerida a quienes sean portadores de este virus y es prioritario recordar el apoyo surgido desde la industria privada del ramo para sumarse a las capacidades de la red de la Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, INSABI, SEMAR, PEMEX y SEDENA, al igual que la siempre ilustre Cruz Roja Mexicana.

Como nación experimentamos todos los días, verdaderos retos para sobreponernos a esta crisis que ha impactado primariamente a la salud de los nuestros, pero también se ha extendido a rubros como el económico, que desde los diversos jugadores de este sector se ha visto severamente comprometido.

Han existido muchas voces y esfuerzos tangibles al interior de la sociedad mexicana para aminorar los efectos del Covid-19 en nuestra economía y sobre todo para encaminar estrategias de contención e impulso de la gran mayoría de las actividades industriales, profesionales, comerciales y de servicios.

Las cámaras empresariales en conjunto con los sectores obreros y la iniciativa privada “de a pie” construyen soluciones alternas a lo que hasta este momento han proveído el gobierno federal y los gobiernos locales en relación con apoyos económicos frente a la llegada del coronavirus.

En Hidalgo, afortunadamente el gobernador Fayad y su equipo de colaboradores de la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública, de la Secretaría de Desarrollo Económico y de la Secretaría de Desarrollo Social han dispuesto programas emergentes de apoyo al empresariado “de casa” para robustecer sus capacidades de afrontar los casi

90 días de bajas ventas e ingresos que les están representando hasta la actualidad.

Estamos colocados en una coyuntura crítica, pero a la vez altamente factible de auto-controlar y dirigir como sociedad y gobierno. Si nos sumamos todas y todos a la continuación del repliegue social, y nos atrincheramos en nuestra casa, habremos salido de esta crítica experiencia de vida y luego entonces, podremos retomar cada uno en su esfera de responsabilidades y prioridades, las rutinas y actividades primarias para nuestro diario desarrollo humano y profesional.

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