Colaboraciones

Acervo | Pedro Luis Noble Monterrubio | Renovada relación USA-México.

Desde el 12 de agosto pasado, el abogado Christopher Landau funge como embajador de Estados Unidos de Norteamérica en México. El representante diplomático fue nominado por el presidente Trump para ocupar esta cartera el 26 de marzo y fue votada su ratificación de forma unánime por el Senado estadounidense el uno de agosto.

Se espera que, de acuerdo con el protocolo en materia de relaciones exteriores, en días próximos se formalice la denominada entrega de sus cartas credenciales al presidente López Obrador, ceremonia que por supuesto revestirá la mayor importancia para la opinión pública de ambos países, en virtud de la condición actual de la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

El embajador Landau llega a una posición que estuvo acéfala desde mayo de 2018 a la salida de la embajadora Roberta Jacobson y a pesar de que la operación diaria de representación en nuestro país siguió al mando de agregados diplomáticos con línea directa a Washignton, era fundamental contar con un mando debidamente designado.

Seguramente desde la administración republicana de Donald Trump se mantuvieron amplios análisis respecto a la coyuntura propia de la elección presidencial mexicana del año pasado y posteriormente en torno a la transición gubernamental, que derivó en la llegada de Andrés Manuel López Obrador al ejecutivo federal e incluso sobre el curso de sus primeros meses de gobierno.

Entre todos estos sucesos, también se optó desde la Casa Blanca por sortear diversos momentos de tensión en la relación con México, sin un jefe en funciones de su representación diplomática.

Fue así como la renegociación del Tratado de Libre Comercio y la amenaza de Trump de imponer aranceles a productos mexicanos, si la administración lopezobradorista no detenía la migración en la frontera, de esta manera la agenda fue atraída directamente por funcionarios y asesores del primer círculo presidencial estadounidense, encabezados por Jared Kushner y John Creamer, encargado de negocios de la embajada en México.

Será interesante entonces, hacia la nueva encomienda de Landau, conocer el sello de su gestión. De entrada, a su llegada al aeropuerto internacional Benito Juárez, declaró: «Estados Unidos gana cuando hay un México próspero y estable y México gana cuando hay un Estados Unidos próspero y estable. Obviamente hay retos en la relación bilateral, pero son los retos que se esperan en una relación tan cercana».

Un aspecto medular del perfil del nuevo embajador es que contrario a su antecesora, quien llegó a México nominada por el entonces presidente Barack Obama, con una larga carrera en el servicio exterior y con un alto conocimiento de la región de Latinoamérica.

En el caso de Landau llega con un hoja de desarrollo profesional en materia judicial en el Tribunal Supremo de EUA. Es licenciado en Derecho, egresado de la Universidad de Harvard y esta es la primera ocasión que se desempeñará con un cargo de primera línea en el gobierno.

Los retos para el fortalecimiento de la relación binacional son diversos y se encuentran existentes. Debe privilegiarse en todo momento la política del entendimiento como el canal idóneo para consolidar beneficios a la región de América del Norte y sus sociedades.

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