Colaboraciones

Acervo | Pedro Luis Noble Monterrubio | La acepción “Terrorismo” para México.

El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, declaró en una entrevista en la cadena televisiva FOX News, respecto que trabaja ya desde la Casa Blanca en una propuesta que deberá aprobar la Cámara de Representantes, para catalogar formalmente al narcotráfico en México como actividad terrorista. Sin duda alguna, esta manifestación deberá materializarse en los pasillos del Capitolio en Washington, pero no deja de ser un significativo mensaje formulado desde la mayor esfera política del vecino país del norte para con México y su actual régimen de gobierno y luego entonces, formalmente accionar una estrategia de control a la crisis de inseguridad derivada por actividades relacionadas con el narcotráfico que azota a la gran mayoría de regiones de nuestro país. Mucho se ha hablado en los últimos días respecto a qué alcances tendría la clasificación para los cárteles de la droga como terroristas. Han existido voces en el sentido de que invariablemente vendría un intervencionismo inminente en materia de acciones militares y policiales, con efectivos norteamericanos que fundamentalmente tendrían por mandato de ley la facultad expresa de resguardar y proteger a ciudadanos norteamericanos en suelo mexicano. En suma, de ninguna manera debemos permitirlo.

Existen otras voces de connotados expertos en materia de seguridad y de diplomacia que advierten una posibilidad de que vengan acciones como las que Estados Unidos realizó en Colombia y Uruguay, hace algunos años, en las que, bajo estricta coordinación con el gobierno local en turno, se hacen uso de protocolos antiterroristas para asegurar que determinado territorio se encuentre protegido de cualquier amenaza de atentados, en cualesquiera de sus modalidades. Sin duda alguna, las y los mexicanos hemos estado inmersos en una espiral de violencia muy compleja desde hace ya muchos años, y cada cual en una legítima opinión como ciudadanos podremos esgrimir argumentos en torno a la factibilidad o no de una asistencia extranjera en materia de seguridad. Lo importante debe ser no perder el centro de lo que desgraciadamente sigue sucediendo diariamente en Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Michoacán, Guanajuato, Guerrero o Veracruz, por citar a algunas entidades, en las que su sociedad vive de manera muy comprometida su dinámica diaria.

La última tragedia suscitada en las inmediaciones del desierto que comunica a Chihuahua con Sonora y que arrebató la vida de 17 personas, muchas de estas mujeres y niños, activó la alerta estadounidense para de una vez por todas defender a sus connacionales, como lo son la familia LeBaron, quienes gozan de doble nacionalidad, mexicana y estadounidense, y que tienen una larga historia de arraigo en la zonas serranas del norte del país, empresarios de bien. Los mexicanos conocimos ya de la posición de nuestro gobierno vía la Cancillería, exhortando al gobierno estadounidense a un entendimiento mayúsculo. Ocupamos soluciones inmediatas y seguridad irrestricta en cada espacio de esta gran nación, esperanzada en que le lleguen días seguros para su pueblo. Eso es lo que todos queremos.
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