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A dos años de la victoria electoral, Sheinbaum afianza la ruta de la Cuarta Transformación

  • La mandataria destaca récord de inversión extranjera, reducción de delitos y fortalecimiento de programas sociales, mientras enfrenta tensiones comerciales y diplomáticas con Estados Unidos

Ciudad de México, 31 de mayo del 2026.- Al cumplirse dos años de su victoria en las urnas, la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que México mantiene estabilidad económica y gobernabilidad, al tiempo que presume avances en seguridad, crecimiento de la inversión, fortalecimiento de los programas sociales y una estrategia de defensa de la soberanía nacional frente a desafíos externos.

La mandataria llegó a la Presidencia tras obtener la votación más alta registrada para una candidata presidencial en la historia del país. Desde entonces, su administración ha impulsado la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación, con énfasis en la ampliación de la política social, la inversión pública y el fortalecimiento del mercado interno.

La noche del 2 de junio de 2024, cerca de 36 millones de ciudadanos respaldaron a Sheinbaum para convertirse en la primera mujer en ocupar la Presidencia de la República. Desde aquel resultado electoral han transcurrido dos años y 19 meses de gestión gubernamental marcados por una agenda enfocada en consolidar los programas sociales y ampliar su cobertura.

Entre las principales acciones destaca la creación de nuevos apoyos, como la pensión para mujeres de 60 a 64 años y las becas universales para estudiantes de educación básica, complementando la estructura de bienestar heredada de la administración anterior.

En materia económica, el gobierno federal ha impulsado acuerdos con el sector privado para contener el impacto de la inflación. A través del Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC), se ha mantenido el control sobre el precio de productos de la canasta básica, mientras que las negociaciones con distribuidores de combustibles han permitido estabilizar el costo de las gasolinas y el diésel.

La Presidenta también ha fortalecido su relación con empresarios mediante la creación de un consejo económico asesor y la puesta en marcha del Plan México, una estrategia orientada a incrementar la inversión productiva, fortalecer las cadenas de suministro nacionales y promover la sustitución de importaciones.

De acuerdo con datos oficiales, la administración destaca niveles históricos de inversión extranjera directa, una de las tasas de desempleo más bajas a nivel internacional y una reducción de la pobreza laboral. Asimismo, el gobierno sostiene que los programas sociales han contribuido a mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos.

En infraestructura, la Secretaría de Hacienda prevé una inversión pública de 5.6 billones de pesos durante el sexenio, concentrada principalmente en proyectos energéticos, ferroviarios, carreteros, portuarios, de salud y de abastecimiento de agua.

Dentro de este último rubro sobresale el Programa Nacional de Tecnificación de Riego, que contempla intervenir 18 distritos agrícolas y modernizar más de 200 mil hectáreas mediante una inversión superior a los 63 mil millones de pesos. Paralelamente, se realizan acciones para revisar concesiones de agua y rehabilitar las principales cuencas hidrológicas del país.

En seguridad, la administración reporta una disminución de 49 por ciento en los homicidios dolosos respecto a los niveles registrados al inicio del sexenio. Además, informa sobre más de 50 mil detenciones vinculadas con actividades del crimen organizado, el aseguramiento de más de 30 mil armas y el desmantelamiento de más de 2 mil 300 laboratorios clandestinos utilizados para la producción de metanfetaminas.

El gobierno también ha impulsado reformas legales para fortalecer los mecanismos de búsqueda e identificación de personas desaparecidas, mientras mantiene el diálogo con los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa como parte de los esfuerzos para esclarecer el caso.

No obstante, buena parte de los desafíos de la administración se han concentrado en el ámbito internacional, particularmente en la relación con Estados Unidos.

Desde el inicio de su mandato, Sheinbaum ha enfrentado la imposición de aranceles al acero, aluminio y sector automotriz por parte de la administración del presidente Donald Trump, así como restricciones a las exportaciones de ganado mexicano derivadas de la propagación del gusano barrenador.

A ello se suman las redadas contra migrantes mexicanos en territorio estadounidense, situación que ha provocado reclamos diplomáticos constantes por parte del gobierno mexicano y ha tensado la relación bilateral.

Pese a este escenario, ambos gobiernos han mantenido canales de comunicación permanentes. Hasta ahora se han registrado 18 conversaciones telefónicas entre Sheinbaum y Trump, en un contexto marcado por negociaciones comerciales, cooperación en seguridad y la revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Entre los episodios más sensibles destacan la decisión estadounidense de catalogar a organizaciones criminales mexicanas como grupos terroristas, las solicitudes de extradición contra funcionarios sinaloenses y la revelación de operaciones de agentes de inteligencia estadounidenses en territorio nacional, hechos que han generado debates sobre soberanía y cooperación bilateral.

Como contrapeso, la administración federal ha buscado ampliar sus alianzas internacionales. En meses recientes concretó la renovación del acuerdo comercial con la Unión Europea y reforzó vínculos políticos y económicos con países de América Latina, particularmente Brasil, Colombia y Cuba.

A dos años de la elección que la llevó al poder, Claudia Sheinbaum sostiene que su gobierno ha consolidado la continuidad del proyecto político iniciado en 2018, con la meta de combinar crecimiento económico, política social y fortalecimiento del Estado frente a los retos internos y externos que enfrenta el país.

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