Presidencia

Sheinbaum rechaza que Texas reclame nueve islas del río Bravo; soberanía compete a comisión bilateral

  • La Presidenta afirmó que la delimitación territorial corresponde a la Comisión Internacional de Límites y Aguas y atribuyó a intereses electorales la decisión del gobierno texano de declarar estatales esas formaciones

Ciudad de México, 03 de noviembre del 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que el gobierno de Texas no tiene facultades para modificar unilateralmente la soberanía de las islas que se forman en el cauce del río Bravo, al señalar que la definición de los límites territoriales entre México y Estados Unidos corresponde exclusivamente a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), conforme a los acuerdos bilaterales.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que la aparición de estas formaciones es consecuencia de los movimientos naturales del agua, por lo que su delimitación requiere mediciones técnicas que permitan establecer si pertenecen a territorio mexicano, estadunidense o si existe una división entre ambos países.

«¿Qué tiene que hacerse? Medirse, de qué lado están, si están del lado de Estados Unidos o están del lado de México. Si es mitad y mitad, pues es mitad y mitad. Pero eso se decide en esa comisión, es una comisión internacional», explicó.

La titular del Ejecutivo consideró que el anuncio de las autoridades texanas tiene motivaciones electorales, debido a que en Estados Unidos se desarrolla un proceso de renovación de cargos públicos.

«Ellos pues están en elecciones y pretenden declarativamente decir que estas islas son parte ya de Texas. Pero no, es parte de la revisión que se hace de esta comisión bilateral entre Estados Unidos y México», manifestó. Al ser cuestionada sobre si la decisión responde a intereses electorales, contestó afirmativamente.

El pasado 30 de octubre, la comisionada de Tierras de Texas, Dawn Buckingham, informó que la Oficina General de Tierras de ese estado (GLO, por sus siglas en inglés) declaró como propiedad estatal nueve islas localizadas en el río Bravo, en el tramo comprendido entre Laredo y McAllen.

De acuerdo con la funcionaria, la medida permitiría a las autoridades estadunidenses acceder a esos terrenos para mantener la seguridad operativa de la frontera y eliminar posibles escondites utilizados por organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Ante el anuncio, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) advirtió que ninguna autoridad estatal puede modificar los límites internacionales, debido a que éstos se encuentran establecidos mediante tratados entre México y Estados Unidos.

La postura del gobierno mexicano es que cualquier determinación sobre la jurisdicción de las formaciones insulares deberá resolverse a través de los mecanismos técnicos y diplomáticos establecidos por ambos países, sin que una declaración unilateral pueda alterar la frontera.

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