Ayotzinapa: nuevas pistas apuntan a funerarias, restos y teléfonos
- Restos óseos, documentos, un horno clandestino y registros telefónicos forman parte de las pesquisas; análisis genéticos no identifican a ninguno de los 43
Ciudad de México, 28 de septiembre del 2026.- El gobierno federal mantiene abiertas nuevas líneas de investigación para esclarecer la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, entre ellas el análisis de restos óseos, documentos oficiales, instalaciones funerarias y registros de telefonía relacionados con los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014.
Durante el primer informe público sobre los avances de estas pesquisas, Arturo Medina, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación y presidente de la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia (Covaj), junto con Mauricio Pazarán, fiscal de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa de la Fiscalía General de la República (FGR), detallaron algunos de los elementos incorporados a la investigación.
Entre los indicios se encuentran hallazgos realizados en la funeraria El Ángel, el Servicio Médico Forense (Semefo) y un predio de Iguala que, de acuerdo con las indagatorias, estuvieron bajo control de integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos. Las pesquisas también contemplan el hallazgo de un horno crematorio clandestino y diversos documentos.
Otro de los ejes de la investigación corresponde al análisis de comunicaciones telefónicas. Los registros revisados por las autoridades indican que equipos pertenecientes a tres de los estudiantes permanecieron activos durante semanas posteriores a los ataques del 26 y 27 de septiembre de 2014, información que forma parte de las nuevas líneas de investigación.
En el caso de la funeraria El Ángel, las autoridades investigan las comunicaciones del propietario, identificado como Rodolfo “N”, quien fue detenido junto con tres familiares. De acuerdo con los datos expuestos, esa noche recibió llamadas de personas vinculadas con Guerreros Unidos y posteriormente habría utilizado el teléfono que pertenecía al normalista Julio César Mondragón, asesinado durante los hechos de Iguala.
Sin embargo, los primeros análisis genéticos practicados a un grupo de restos óseos recuperados como parte de estas investigaciones no establecieron correspondencia con ninguno de los 43 estudiantes desaparecidos, por lo que las autoridades mantienen abiertas las distintas líneas de investigación.
La presidenta Claudia Sheinbaum había señalado previamente que las nuevas pesquisas surgieron a partir del análisis del uso de teléfonos durante la noche y madrugada de los hechos, así como de otras líneas que, a consideración de las autoridades, no habían sido suficientemente exploradas.
El gobierno federal ha sostenido que el caso permanece abierto y que el objetivo de las investigaciones es localizar a los estudiantes, esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.
