Economia

Conflicto en Medio Oriente podría elevar a 520 millones el número de personas con hambre

  • La FAO advierte que el encarecimiento de energía y fertilizantes podría extender los efectos de la crisis a otros países

Moscú, 18 de septiembre del 2026.- El conflicto en Medio Oriente podría profundizar la crisis alimentaria mundial y elevar hasta entre 510 y 520 millones el número de personas que enfrentarán inseguridad alimentaria hacia 2030, de acuerdo con una estimación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Oleg Kobiakov, director de la Oficina de Enlace de la FAO con Rusia, explicó a la agencia Sputnik que, antes de la actual crisis en Medio Oriente, las proyecciones contemplaban alrededor de 503 millones de personas en situación de hambre para ese año.

La nueva estimación incorpora el impacto que podría tener el conflicto sobre los mercados internacionales, particularmente por el comportamiento de los precios de la energía y los fertilizantes, insumos fundamentales para la producción y distribución de alimentos.

Kobiakov advirtió, además, que las cifras podrían aumentar si se presentan otros factores adversos. Entre ellos mencionó los fenómenos meteorológicos extremos, que no fueron considerados en las proyecciones actuales y que podrían ejercer una presión adicional sobre la producción agrícola mundial.

El funcionario de la FAO señaló que las consecuencias de la crisis no necesariamente se limitarían a los países directamente involucrados en el conflicto. El incremento de los costos energéticos y de los fertilizantes podría trasladarse a otras economías y afectar sus capacidades de producción y acceso a los alimentos.

Petróleo y alimentos, bajo presión

Uno de los principales factores de preocupación es el impacto de las hostilidades sobre las rutas internacionales de suministro energético.

La escalada de las tensiones en Medio Oriente, luego del inicio de la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, prácticamente paralizó el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, considerado una de las principales vías para el traslado mundial de petróleo y gas natural licuado.

La alteración de esta ruta estratégica añade presión a los mercados internacionales de energía y podría repercutir en distintos eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción agrícola hasta el transporte y la distribución de mercancías.

Para la FAO, el escenario representa un riesgo adicional para los esfuerzos internacionales encaminados a reducir el hambre, particularmente en un contexto en el que los conflictos, los fenómenos climáticos extremos y las presiones sobre los mercados de insumos agrícolas continúan afectando la disponibilidad y el acceso a los alimentos.

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