El Códice Azcatitlan vuelve a México tras casi dos siglos
- El manuscrito mexica se exhibe en el Museo Nacional de Antropología como parte de un acuerdo de intercambio cultural con Francia
Ciudad de México, 18 de septiembre del 2026.- Después de casi dos siglos fuera del país, el Códice Azcatitlan regresó temporalmente a México para ser exhibido en el Museo Nacional de Antropología (MNA), como parte de una colaboración cultural con Francia que contempla, en sentido inverso, el traslado del Códice Boturini a París.
La exposición “El Códice Azcatitlan: México-Francia, 200 años de amistad” fue inaugurada en el recinto de Reforma y permanecerá abierta al público hasta diciembre. La muestra forma parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, con la que ambos países conmemoran dos siglos de relaciones diplomáticas.
El manuscrito, elaborado en el valle de México y fechado entre los siglos XVI y principios del XVII, pertenece actualmente a las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF). Su retorno temporal es resultado de un acuerdo binacional de intercambio que las autoridades mexicanas calificaron como un acto de confianza y cooperación entre ambas naciones.
Durante la inauguración, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, explicó que el convenio temporal y recíproco fue acordado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente francés Emmanuel Macron en noviembre de 2025.
La funcionaria destacó que el intercambio permite que dos documentos vinculados con la memoria y la migración mexica crucen simultáneamente el Atlántico en direcciones opuestas: el Azcatitlan llega a México, mientras el Boturini será presentado en la BNF.
Curiel de Icaza señaló que la iniciativa para solicitar el regreso temporal del Azcatitlan surgió de la comunidad hñähñu de Ixmiquilpan, Hidalgo, y subrayó que este proceso coloca en el centro la relación de los pueblos originarios con su memoria histórica y su patrimonio cultural.
Ambos manuscritos narran la peregrinación mexica, aunque mediante recursos distintos. El Códice Boturini está elaborado sobre una larga tira de papel amate y presenta trazos sin color, mientras que el Azcatitlan, realizado sobre papel europeo, contiene ilustraciones a color que extienden el relato hasta la Conquista y los primeros años del periodo colonial.
Diplomacia cultural
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, sostuvo que el regreso temporal del documento representa una de las expresiones de la diplomacia cultural y de los vínculos históricos entre México y Francia.
Afirmó que el manuscrito permite al país reencontrarse con parte de la memoria que documenta sus propios orígenes y consideró que la exposición constituye un acto de confianza entre ambas naciones.
El funcionario planteó que este entendimiento puede traducirse en nuevos proyectos de investigación conjunta, digitalización de acervos, acceso abierto e intercambio de especialistas y conservadores.
Velasco Álvarez sostuvo que la cooperación cultural forma parte de la política exterior y señaló que, en determinados casos, puede convertirse en uno de sus instrumentos de comunicación más efectivos.
Por su parte, Jean-Charles Bédague, director de las colecciones de la BNF, destacó que la institución francesa conserva un conjunto relevante de manuscritos mexicanos, cuyo estudio se realiza con la participación de investigadores de ambos países.
El funcionario francés resaltó también el papel de las herramientas digitales para ampliar el acceso a estos acervos. Señaló que cerca de mil documentos de las colecciones de la BNF relacionados con la historia y las culturas de México se encuentran disponibles en Memórica, plataforma digital del gobierno mexicano.
La embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros, destacó a su vez el intercambio de los códices y la cooperación bilateral en materia de patrimonio. También informó sobre los esfuerzos realizados para que en Francia se discuta una legislación relacionada con el retorno de bienes culturales y señaló la importancia de que México forme parte de ese debate.
Una mirada a la historia de los códices
Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y curador de la exposición, explicó que el Códice Azcatitlan salió de México alrededor de 1840 y corresponde a un periodo comprendido entre el siglo XVI y principios del XVII.
La exposición busca contextualizar el manuscrito mediante 25 piezas, proyecciones y facsimilares de nueve códices prehispánicos y novohispanos. El recorrido está organizado en seis ejes temáticos relacionados con la tradición de los códices, su permanencia durante el periodo virreinal, su conformación como acervo, el propio Azcatitlan, los mitos fundacionales y las migraciones, así como los descubrimientos y perspectivas actuales.
Entre los facsimilares incluidos se encuentran los códices Bodley, Boturini, De la Cruz-Badiano y Mendocino.
El recorrido se complementa con piezas arqueológicas y etnográficas pertenecientes a las colecciones del Museo Nacional de Antropología, entre ellas una vasija tipo códice y puntas de proyectil de filiación mexica correspondientes al Posclásico Tardío, un pectoral antropomorfo de la tradición mezcala, jícaras con colorantes naturales y un textil de la cultura hñähñu.
La exhibición coincide además con el 62 aniversario del Museo Nacional de Antropología, donde el manuscrito puede apreciarse en una vitrina, dispuesto como libro abierto y bajo condiciones especiales de iluminación para preservar su conservación.
En la inauguración participaron también Omar Vázquez Herrera, director general del INAH; Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología; Delphine Borione, embajadora de Francia en México, y otros representantes de instituciones culturales y diplomáticas.
