Economia

Sube costo de la canasta alimentaria y aumenta ingreso para superar la pobreza

  • En agosto, los alimentos básicos se encarecieron 4.5% en ciudades y 3.2% en zonas rurales, según cifras del Inegi

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de septiembre del 2026.— El costo de los alimentos básicos volvió a ejercer presión sobre los hogares mexicanos durante agosto, luego de tres meses de moderación, al registrar incrementos anuales de 4.5 por ciento en las zonas urbanas y de 3.2 por ciento en las rurales, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El repunte ocurrió en un contexto en el que la inflación general anual se ubicó en 3.3 por ciento, por lo que el encarecimiento de la canasta alimentaria en las ciudades se situó por encima del comportamiento general de los precios.

De acuerdo con los datos del organismo, adquirir la canasta alimentaria mínima tuvo un costo de 2 mil 562.58 pesos mensuales en las localidades urbanas, mientras que en las zonas rurales ascendió a mil 910.78 pesos.

Frente a julio, el incremento también fue evidente: el valor de la canasta aumentó 0.7 por ciento en las ciudades y 0.8 por ciento en el medio rural.

Productos básicos elevan el gasto

El comportamiento de algunos productos de consumo cotidiano explicó buena parte del aumento. Entre los alimentos con mayor incidencia estuvieron la cebolla, el huevo de gallina blanco y rojo y el limón.

En las zonas urbanas, la cebolla y el limón fueron los productos que ejercieron mayor presión, mientras que en el ámbito rural destacó el incremento registrado en el precio del huevo.

El encarecimiento de los alimentos repercutió también en las líneas de pobreza por ingresos, indicador que contempla no sólo el gasto destinado a la alimentación, sino también los recursos necesarios para cubrir bienes y servicios no alimentarios.

Crece el ingreso necesario

Durante agosto, la línea de pobreza por ingresos aumentó 0.6 por ciento mensual en las zonas rurales y 0.4 por ciento en las urbanas.

El componente alimentario fue el que tuvo la mayor incidencia en ambos ámbitos, seguido por los gastos en educación, cultura y recreación, así como por prendas de vestir, calzado y accesorios.

Con estos niveles de precios, una persona necesitó contar con 14 mil 61.32 pesos mensuales en el ámbito rural y 19 mil 621.32 pesos en el urbano para ubicarse por encima de la línea de pobreza por ingresos.

En términos anuales, este indicador aumentó 3.6 por ciento en las localidades rurales y 3.9 por ciento en las urbanas, ambos porcentajes superiores a la inflación general registrada durante el mismo mes.

La diferencia fue de 0.3 puntos porcentuales en el ámbito rural y 0.6 puntos en el urbano, lo que refleja que el costo de los bienes y servicios considerados en las líneas de pobreza avanzó a un ritmo mayor que el nivel general de precios.

Los datos del Inegi muestran así que, pese a la moderación de la inflación general, el comportamiento de los alimentos y otros gastos esenciales continúa representando una presión adicional sobre los ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas de los hogares.

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