Pide Taddei desoír los “malos augurios” rumbo a 2027
- La presidenta del INE llama a desoír los “malos augurios”, mientras consejeros cuestionan decisiones internas y advierten riesgos para la credibilidad del árbitro
Ciudad de México, 11 de septiembre del 2026.- Con un llamado a la tranquilidad y a no prestar atención a los “malos augurios”, la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, intentó cerrar una jornada que exhibió profundas diferencias al interior del órgano electoral justo al comenzar formalmente el proceso 2026-2027.
La sesión de arranque dejó al descubierto un debate que rebasa las diferencias entre partidos: algunos integrantes del Consejo General cuestionaron directamente el desempeño del instituto, alertaron sobre la pérdida de contrapesos y advirtieron que la falta de actuación ante determinadas conductas electorales puede comprometer la confianza en los comicios.
Taddei sostuvo que el INE no permitirá presiones de ningún actor político y aseguró que sus integrantes cumplirán con su responsabilidad institucional sin someterse a intereses externos.
“Ni coercionados, ni extorsionados con ningún tipo de amenazas”, afirmó.
Frente a los pronósticos de una eventual crisis, remató: “No haré caso de los malos augurios”.
Sin embargo, antes de ese pronunciamiento, el consejero Arturo Castillo había formulado uno de los cuestionamientos más severos escuchados en el Consejo General.
Castillo advirtió que el contexto en el que comienza el proceso electoral constituye “el escenario perfecto para una elección cuestionada”, debido a una combinación de factores que, desde su perspectiva, ponen en riesgo la actuación del árbitro.
Uno de ellos es la falta de reglas para regular las denominadas “pre-precampañas”. Recordó que desde marzo ha insistido en la necesidad de establecer lineamientos al respecto, sin que su propuesta haya prosperado.
El consejero sostuvo que mientras los partidos políticos incumplen las disposiciones electorales, el organismo encargado de vigilar su cumplimiento permanece “inactivo, omiso y opaco”.
También cuestionó la política presupuestal impulsada desde el Poder Legislativo, al considerar que se pretende reducir los recursos del INE al mismo tiempo que se le asignan nuevas obligaciones.
Pero colocó el mayor cuestionamiento en la propia institución.
“El INE parece haber claudicado a su función de vigilar y arbitrar las elecciones”, sostuvo.
Señalamientos sobre decisiones internas
Castillo también advirtió sobre la falta de mecanismos para contener los actos anticipados y evitar que partidos y gobiernos se involucren en la organización y observación de las elecciones.
A su juicio, el debilitamiento de los contrapesos internos puede afectar la equidad de la contienda, los resultados y la confianza ciudadana.
Como parte de su exposición, reveló que durante el año han sido nombrados 12 directivos sin consentimiento del Consejo General y que 836 personas han sido despedidas.
El consejero concluyó con un llamado a sus colegas para realizar un ejercicio de autocrítica.
Sus palabras provocaron reacciones inmediatas. Los integrantes del Consejo General intercambiaron mensajes y posteriormente Carla Humphrey y Martín Faz agregaron nuevas alertas sobre el funcionamiento del instituto.
Frida Gómez, una de las tres consejeras que se incorporaron este año y que suele coincidir en sus votaciones con el bloque de Taddei, asumió la defensa del organismo.
Afirmó que el INE conoce la responsabilidad que tiene frente al proceso y sostuvo que no puede permitirse la normalización de la “infamia”.
También cuestionó los señalamientos que pretenden presentar al instituto como una autoridad parcial y atribuyó esas críticas a actores interesados en distorsionar la realidad sobre el desempeño del árbitro electoral.
La confrontación llega a los partidos
Las diferencias entre los consejeros también encontraron eco entre los representantes partidistas.
Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, habló sobre los nuevos delitos electorales y la presencia del crimen organizado en comicios locales.
El priista aprovechó además para cuestionar a los integrantes del INE y ponerlos ante la disyuntiva de defender la democracia o ceder ante el poder.
“¿Cómo quieren ser recordados? ¿Cómo los que defendieron la democracia o quienes se doblaron ante el poder?”, preguntó.
La dirigente de Morena, Ariadna Montiel, respondió desde una perspectiva distinta. Recordó los conflictos electorales de 1988, 2006 y 2012 y los vinculó con el denominado “viejo régimen”, al que responsabilizó de haber perdido el respaldo ciudadano.
“Conservan sus siglas y registro, pero carecen de autoridad moral y legitimidad popular”, afirmó.
Montiel sostuvo que la oposición perdió al pueblo antes de perder las elecciones, pero, al mismo tiempo, expresó su respaldo al INE y dijo confiar en que cumplirá con su obligación de hacer valer la legalidad y proteger la voluntad popular.
Una ceremonia que terminó en disputa
El contraste fue evidente frente al tono con el que comenzó la jornada.
Desde antes de las ocho de la mañana, funcionarios electorales y dirigentes partidistas llegaron a la explanada del INE. La presencia de mayor relevancia política fue la de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien acudió en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y estuvo acompañada por Guadalupe Taddei.
Los honores a la bandera, el Himno Nacional y la participación de niños y jóvenes de la Banda Sinfónica de Ihuatzio marcaron el inicio protocolario.
Después, los integrantes del Consejo General se trasladaron a la sala de sesiones, donde se confirmó la designación de Roberto Félix López como nuevo secretario ejecutivo del instituto.
Félix López se convirtió en el sexto funcionario en ocupar esa posición en tres años y medio, luego de la salida de Claudia Espino.
Moreno aprovechó el nombramiento para lanzar una ironía al nuevo secretario ejecutivo: “no se nos vaya a enfermar”, dijo, en referencia a las salidas de sus antecesores.
El proceso electoral que ahora comienza será de gran magnitud: estarán en disputa más de 20 mil cargos en todo el país, incluida la renovación de la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas.
Con ese escenario como telón de fondo, el INE inició sus trabajos entre dos mensajes contrapuestos: las advertencias de quienes ven señales de debilitamiento institucional y la postura de su presidenta, decidida a no conceder espacio a los pronósticos de crisis.
