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Una Cultura de Paz se aprende y construye día a día en los hogares, las aulas y la esfera pública: Rector Lomelí

Inauguró la Segunda Semana Nacional Cultura de Paz UNAM

La paz exige mucho más que la ausencia de conflictos. Supone defender los derechos, atender las causas del descontento y generar condiciones para una participación plena en la vida común, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.

Por ello, al inaugurar la Segunda Semana Nacional Cultura de Paz UNAM subrayó que esta cultura “se aprende y se construye día con día en los hogares, las aulas, los centros laborales, las calles, las instituciones y la esfera pública. Se manifiesta en el trato que damos a los demás, en la disposición a escuchar y en nuestra capacidad para responder por nuestros actos”.

Asimismo, planteó que las universidades tienen responsabilidades particulares: generar conocimiento riguroso sobre las causas y expresiones de la violencia; formar personas capaces de prevenirla y atenderla; y examinar nuestras propias prácticas institucionales.

Acompañado por Enrique Javier Ochoa Martínez, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, con la representación del canciller Roberto Velasco Álvarez; el jefe de Misión Adjunto de la Embajada de Noruega en México, Daniel Giménez; y la directora del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), Leticia Cano Soriano, el rector recordó:

De acuerdo con el Índice de Paz Global 2026, ésta se deterioró por duodécimo año consecutivo. Tan solo en 2025 hubo poco más de 181 mil muertes asociadas con conflictos violentos y, para mediados de ese año, 117 millones de personas se encontraban en situación de desplazamiento forzoso.

Frente a este panorama, agregó, la educación superior pública debe ofrecer herramientas para comprender esta realidad y actuar responsablemente, debe acompañar la formación profesional de sensibilidad ante la desigualdad, la discriminación y el sufrimiento ajeno.

“Educar para la convivencia pacífica implica aprender a argumentar sin descalificar; cuestionar las relaciones de poder y buscar soluciones que eviten reproducir el daño. También supone asumir que el conflicto forma parte de la vida social; nuestra tarea es encauzarlo mediante la deliberación informada, la mediación y el acceso a la justicia”, remarcó el rector acompañado también por la subsecretaria de Construcción de Paz, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Rocío Bárcena Molina; y el representante Regional para las Américas de NOREF (Centro Noruego para la Resolución de Conflictos), Juan Jeannet Arce

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