Se agrava tragedia en el Himalaya; suman 586 muertos y más de 2 mil 400 desaparecidos
- Nepal y China intensifican la búsqueda de sobrevivientes mientras nuevas amenazas de inundación obligan a suspender operaciones; más de 93 mil personas requieren atención urgente
29 de agosto del 2026.- La emergencia provocada por el colapso de un glaciar en la región fronteriza entre Nepal y China se agravó ayer, luego de que el número de personas desaparecidas superó las 2 mil 400 y la cifra de fallecidos ascendió a 586, mientras las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos desbordamientos e inundaciones.
Los equipos de rescate reanudaron las operaciones en distintas zonas del Himalaya, pero las condiciones de seguridad obligaron a interrumpir temporalmente las labores. En Nepal, las autoridades suspendieron durante tres horas los trabajos de búsqueda debido al desbordamiento de dos lagos ubicados río arriba, situación que elevó el riesgo para los rescatistas y las comunidades afectadas.
El aumento en el número de desaparecidos se produjo después de que la autoridad nepalí de gestión de desastres incorporó a 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas a las listas de personas cuyo paradero se desconoce.
La Cruz Roja calculó que alrededor de 93 mil personas se encuentran en condiciones de extrema necesidad a consecuencia de las inundaciones, que destruyeron viviendas, colapsaron puentes y arrastraron vehículos y otros bienes.
Hasta ahora han sido recuperados 586 cuerpos: 579 en territorio nepalí y siete en China. Algunos de los cadáveres fueron arrastrados por las corrientes hasta India, lo que amplió el alcance de las labores de recuperación e identificación.
Rescate bajo condiciones extremas
Ante la magnitud del desastre, Nepal desplegó aproximadamente 2 mil 141 rescatistas y 86 especialistas, quienes trabajan con equipo especializado para inspeccionar las áreas afectadas y detectar riesgos geológicos en laderas, caminos y otras zonas consideradas estratégicas para las operaciones.
La búsqueda, sin embargo, se desarrolla bajo condiciones particularmente adversas debido a la inestabilidad del terreno y a la amenaza de nuevas riadas.
Las autoridades nepalíes determinaron mantener las operaciones bajo responsabilidad de sus organismos de seguridad y rechazaron, al menos por ahora, las ofertas de asistencia internacional.
El portavoz de la cancillería, Lok Bahadur Chhetri, sostuvo que la ayuda ofrecida por otros países es comprensible, pero afirmó que los equipos nacionales continúan a cargo de las labores y que no consideran necesaria la participación extranjera en esta etapa.
Tíbet mantiene alerta por nuevos desbordamientos
La situación también obligó a las autoridades chinas a suspender las operaciones de rescate en la región del Tíbet ante el peligro de nuevas inundaciones.
Los equipos de emergencia se retiraron de las inmediaciones de un lago formado por un deslizamiento de tierra, luego de que las autoridades determinaron que las condiciones representaban un riesgo elevado. La acumulación de agua mantiene latente la posibilidad de una ruptura repentina y de una nueva riada de consecuencias potencialmente devastadoras.
El desplazamiento de hielo, tierra y lodo generado por el colapso glaciar produjo grandes acumulaciones de agua en distintos puntos de la región. Una de ellas cedió ayer en territorio tibetano, obligando a reforzar las medidas de seguridad y a limitar las labores de los grupos de rescate.
Mientras tanto, familiares de las personas desaparecidas continúan recorriendo hospitales de Katmandú para consultar registros de pacientes, fallecidos y personas dadas de alta. Los centros médicos se han convertido en uno de los principales puntos de búsqueda para quienes intentan localizar a sus familiares entre los sobrevivientes trasladados desde las zonas afectadas.
El desastre ocurre durante la temporada de monzones, periodo en el que las inundaciones y los deslizamientos son recurrentes en Nepal, el Tíbet y otras regiones del sur de Asia. No obstante, el incremento de fenómenos meteorológicos extremos ha reforzado las advertencias de organismos internacionales sobre los efectos del cambio climático, que contribuye a intensificar los riesgos asociados con lluvias torrenciales, deshielo y deslizamientos en regiones montañosas.
