Pueblos Originarios

Consulado de México en Boston recibe 1,132 bienes culturales restituidos por un particular

Se concluyó que el conjunto de objetos, el cual incluye 36 dientes de tiburón, es de origen prehispánico y procede del sureste de México

El Consulado General de México en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, recibió la restitución voluntaria de 1,132 bienes arqueológicos prehispánicos pertenecientes al patrimonio cultural de nuestro país, durante una ceremonia realizada, en días pasados, en sus instalaciones.

La entrega deriva de los esfuerzos realizados por las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, está última a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para la toma de conciencia en lo relativo a la devolución a su territorio de origen de todos aquellos monumentos paleontológicos, arqueológicos e históricos de tipo mueble que se encuentren en el extranjero.

Representa uno de los conjuntos arqueológicos de mayor dimensión recibidos por dicha representación consular en los últimos años y, además, constituye un ejemplo de cooperación académica, ética, profesional y de diplomacia cultural para la protección del patrimonio de la nación.

De acuerdo con el dictamen elaborado por especialistas del INAH, la colección está integrada por bienes arqueológicos prehispánicos que forman parte del patrimonio cultural.

Resalta la presencia de 1,053 tiestos cerámicos alisados, modelados, pintados e incisos, principalmente de uso doméstico; dos malacates completos; tres fragmentos de madera; 18 fragmentos de figurillas; nueve lascas de obsidiana y 11 de sílex; una placa incompleta de roca metamórfica; tres pulidores de roca y un fragmento de placa en roca.

Se concluyó que el conjunto de objetos, el cual incluye 36 dientes de tiburón, es de origen prehispánico y procede del sureste de México.

La temporalidad de los elementos es diversa. Se empleará la documentación entregada al consulado por el profesor Pilver, relativa a su procedencia, para establecer dataciones y otros datos útiles para la investigación arqueológica, de modo que pueda formarse un muestrario aprovechable con fines académicos comparativos.

Uno de los rasgos más relevantes de esta restitución fue su dimensión educativa. Durante cerca de dos años, más de 40 estudiantes de nivel preparatoria participaron en la clasificación, limpieza superficial, catalogación, elaboración de un inventario y base de datos digital, registro fotográfico, documentación y embalaje profesional de la colección para su restitución.

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