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Jóvenes enfrentan exclusión educativa y laboral; 4.5 millones no estudian ni trabajan

  • El estudio Jóvenes en México 2026 advierte sobre el aumento de la población juvenil “desinstitucionalizada”, la precariedad del empleo y la distancia entre la formación escolar y las exigencias del mercado laboral

Ciudad de México, 13 de agosto del 2026.- En México, 4.5 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentran actualmente fuera de la escuela y del mercado laboral, equivalente a 14.3 por ciento de esta población, una proporción que se ha incrementado en las últimas dos décadas y que plantea un desafío para las políticas públicas dirigidas a este sector.

El dato forma parte del estudio Jóvenes en México 2026, elaborado por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica de la Fundación SM, presentado con motivo del Día Internacional de la Juventud.

La investigación, con representatividad nacional para los 32.1 millones de mexicanos de 15 a 29 años, muestra que sólo una tercera parte de los jóvenes, 10.7 millones, se dedica exclusivamente a estudiar. Otros 4.1 millones combinan escuela y trabajo, mientras 12.7 millones se encuentran únicamente incorporados al mercado laboral.

José Antonio Pérez Islas, sociólogo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en estudios sobre juventudes, alertó que entre 2000 y 2026 el porcentaje de jóvenes “desinstitucionalizados”, es decir, quienes no estudian ni trabajan, pasó de 11 a 14.3 por ciento.

El fenómeno evidencia, señaló, la necesidad de fortalecer las políticas de inclusión educativa y laboral para evitar que una proporción creciente de jóvenes permanezca al margen de las principales instituciones de integración social.

Escuela y empleo, una relación que no termina de consolidarse

Aunque la educación continúa ocupando un lugar central en las aspiraciones de los jóvenes, el estudio revela una percepción crítica respecto de su utilidad para acceder al mercado laboral.

El 42.2 por ciento considera que los contenidos que recibe en las aulas no resultan interesantes, mientras que entre quienes ya trabajan prevalecen condiciones de precariedad. Prácticamente nueve de cada 10 jóvenes ocupados reciben entre uno y dos salarios mínimos.

Los especialistas señalaron que el empleo ideal para este sector no se limita a una remuneración adecuada. Los jóvenes también demandan estabilidad y oportunidades de movilidad que les permitan adquirir nuevos conocimientos y mejorar sus condiciones profesionales.

Para Pérez Islas, estos resultados muestran la necesidad de revisar la relación entre educación, capacitación y mercado laboral, particularmente ante las transformaciones que experimentan las actividades productivas.

Tecnología: uso cotidiano, pero no necesariamente especializado

El estudio también identifica una paradoja en la relación de los jóvenes con la tecnología. Aunque las herramientas digitales forman parte esencial de su vida cotidiana, esto no significa que exista un dominio generalizado de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.

Enrique Pérez Reséndiz, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y coautor del informe, explicó que ocho de cada 10 jóvenes realizan principalmente un consumo pasivo de las plataformas digitales.

Las principales actividades son la comunicación con amigos y personas de su entorno, con 84.2 por ciento; el consumo de videos en TikTok y otras redes sociales, con 78.9 por ciento, y el uso de plataformas digitales para actividades educativas, con 77.9 por ciento.

La conectividad también se ha convertido en una herramienta para establecer contactos y buscar oportunidades de empleo, aunque su utilización con fines productivos todavía es menor frente al consumo de contenidos.

Pérez Reséndiz destacó que los jóvenes tienen conciencia sobre los riesgos asociados con la vida digital e incluso comienzan a manifestar cierto agotamiento ante la percepción de que prácticamente todas las actividades relevantes de su vida deben trasladarse a internet.

Lectura mantiene presencia, pero disminuye la frecuencia

En el ámbito cultural, Mónica Valdez González, socióloga y coautora del estudio, señaló que 58.6 por ciento de los jóvenes mantiene interés por la lectura.

Seis de cada 10 prefieren los libros impresos frente a los formatos digitales, lo que muestra que la incorporación de nuevas tecnologías no ha desplazado completamente las prácticas culturales tradicionales.

Sin embargo, la frecuencia de lectura sigue siendo limitada. Sólo 13.3 por ciento de los jóvenes declara leer seis o más libros al año, ya sea por motivos escolares o por iniciativa propia.

Los resultados del estudio dibujan una generación con aspiraciones educativas, laborales y culturales definidas, pero que enfrenta obstáculos estructurales para concretarlas. La exclusión de millones de jóvenes de la escuela y el empleo, aunada a la precariedad laboral y a la falta de correspondencia entre formación y trabajo, representa uno de los principales retos para el desarrollo social y económico de México.

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