Moscú reivindica legado de Fidel Castro y reafirma respaldo a Cuba
- En el centenario de su natalicio, autoridades rusas y representantes cubanos destacaron la vigencia de su pensamiento político y la alianza histórica entre ambas naciones
Moscú, 13 de agosto del 2026.- A un siglo del nacimiento de Fidel Castro, Moscú se convirtió este jueves en escenario de un homenaje al líder de la Revolución cubana, donde autoridades rusas, diplomáticos y cientos de ciudadanos reivindicaron su legado político y destacaron la permanencia de los vínculos entre Rusia y Cuba.
Frente al monumento dedicado a Castro en la capital rusa, ubicado en una plaza que lleva su nombre, simpatizantes depositaron flores rojas y participaron en una ceremonia organizada por el Partido Comunista de Rusia y la embajada cubana.
El acto adquirió además un marcado contenido político ante las actuales tensiones entre La Habana y Washington. El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Riabkov, aprovechó la conmemoración para expresar el respaldo de Moscú al gobierno cubano y cuestionar las medidas de presión económica y energética impuestas por Estados Unidos.
En representación del gobierno ruso, Riabkov sostuvo que Fidel Castro permanece como una figura de dimensión universal y como referente de los principios de justicia, igualdad, soberanía y autodeterminación de los pueblos.
El funcionario destacó particularmente la visión del dirigente cubano sobre la necesidad de construir un orden internacional multipolar y afirmó que muchas de las transformaciones que actualmente atraviesa el sistema internacional ya habían sido anticipadas por Castro.
De acuerdo con Riabkov, el líder cubano se convirtió en uno de los principales referentes de las luchas de liberación nacional y de la defensa de la soberanía frente a las presiones de las grandes potencias.
El vicecanciller ruso trasladó también un mensaje de respaldo a la dirigencia cubana ante el endurecimiento de las sanciones estadunidenses. Afirmó que las nuevas restricciones no conseguirán modificar la posición de La Habana ni frenar su política exterior independiente.
Riabkov aseguró que Moscú continuará respaldando a Cuba y sostuvo que las presiones externas tampoco han conseguido impedir el desarrollo de la cooperación entre ambos países.
“Rusia siempre ha estado y estará al lado de Cuba”, afirmó el funcionario, al reivindicar una relación bilateral que, dijo, ha resistido distintos periodos de tensión internacional.
El embajador cubano en Rusia, Enrique Orta González, destacó por su parte el papel de Fidel Castro en la construcción de los vínculos con Moscú. Recordó que el dirigente cubano visitó en 10 ocasiones la entonces Unión Soviética y sostuvo que durante esos encuentros expresó reiteradamente su reconocimiento al pueblo ruso.
Orta González centró parte de su intervención en la situación económica y política de Cuba. Señaló que el bloqueo estadunidense, vigente desde hace casi siete décadas, se ha endurecido en los últimos meses y sostuvo que sus efectos han profundizado las dificultades que enfrenta la población.
Frente a este escenario, afirmó que Cuba mantendrá una posición de firmeza y dignidad, al considerar que los principios de libertad, justicia, soberanía y dignidad nacional no son negociables.
El dirigente comunista ruso Guennadi Ziuganov, uno de los organizadores del homenaje, también reivindicó a Castro como una figura de referencia para su partido y destacó su capacidad para enfrentar las presiones externas.
La ceremonia reunió a ciudadanos que portaron banderas cubanas y prendas alusivas al centenario del líder revolucionario. El programa incluyó la interpretación de “El Necio”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, así como piezas de música latinoamericana interpretadas en español por el conjunto ruso Grenada.
El homenaje comenzó con un minuto de silencio y concluyó con la colocación de ofrendas florales frente al monumento de bronce realizado por el escultor Aleksei Chebanenko, en el que Fidel Castro aparece de pie sobre una roca con una representación estilizada del mapa de Cuba.
Más allá de la conmemoración histórica, el acto en Moscú funcionó como una muestra de respaldo político a La Habana y como una reafirmación de la alianza entre Rusia y Cuba, en un contexto marcado por el creciente enfrentamiento entre la isla y Washington.
