México entra a la vanguardia de la biotecnología con primer biofungicida de RNA
- El desarrollo, autorizado por Cofepris, contempla una inversión inicial cercana a 100 millones de dólares y la creación de 500 empleos especializados; Economía destaca su potencial para generar una nueva cadena de valor
Ciudad de México, 12 de agosto del 2026.- México dio un paso estratégico en materia de biotecnología e innovación aplicada al sector agroalimentario con la autorización del primer biofungicida basado en ácido ribonucleico (RNA) en el mundo, desarrollo que, de acuerdo con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, representa una oportunidad para generar mayor valor agregado y nuevas capacidades productivas en el país.
Durante la presentación del proyecto, el funcionario destacó que el biofungicida, desarrollado por GreenLight Biosciences, empresa fundada y encabezada por el mexicano Andrey Zarur, constituye un avance en la transición hacia alternativas más sostenibles frente al uso de pesticidas y productos químicos tradicionales.
Ebrard resaltó que Zarur, quien ha desarrollado parte de su trayectoria profesional entre México y Estados Unidos, decidió impulsar en territorio mexicano la producción biotecnológica a gran escala, con una apuesta por las capacidades científicas, industriales y de biodiversidad del país.
“Esto es lo que México tiene que hacer”, sostuvo el titular de Economía, al señalar que el país debe ampliar su participación en sectores capaces de generar conocimiento, innovación, riqueza y mayor valor agregado para la economía nacional.
El funcionario precisó que el producto recibió la autorización correspondiente luego de cumplir con las disposiciones y normas establecidas por las autoridades competentes. Consideró que su desarrollo puede convertirse en el punto de partida de una nueva cadena de valor vinculada con la investigación y el conocimiento científico.
La inversión inicial prevista asciende a cerca de 100 millones de dólares, con una expectativa de crecimiento en los próximos años, además de la generación de 500 empleos directos especializados, acompañados por un número equivalente de puestos indirectos.
Ebrard destacó que el proyecto no responde únicamente a factores coyunturales como el nearshoring o las condiciones arancelarias internacionales, sino a una estrategia enfocada en desarrollar en México productos y tecnologías capaces de contribuir al crecimiento económico.
“Estas ideas, estos conocimientos van a producir riqueza mexicana”, afirmó.
Sustitución de agroquímicos
Andrey Zarur, director general de GreenLight Biosciences, explicó que el biofungicida ya se encuentra disponible en pequeñas proporciones y está diseñado para sustituir pesticidas químicos de alto riesgo mediante un mecanismo que permite actuar de manera específica contra determinadas plagas.
De acuerdo con el empresario, esta tecnología contribuye a reducir la dependencia de agroquímicos derivados del petróleo y, con ello, disminuir sus efectos sobre el medio ambiente.
El desarrollo requirió más de una década de investigación y pruebas, realizadas tanto en México como en otros 20 países. El proceso de autorización en territorio nacional se concretó en nueve meses, periodo que Zarur calificó como un avance relevante para la incorporación de nuevas tecnologías al campo.
Por su parte, Víctor Hugo Borja Aburto, titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), señaló que el biofungicida permite combatir hongos sin afectar el medio ambiente ni poner en riesgo a los trabajadores.
Explicó que el registro fue posible mediante la simplificación de procedimientos y destacó que las autorizaciones correspondientes contemplan prórrogas de hasta 10 años.
El funcionario añadió que Cofepris ha revocado 197 registros de plaguicidas y prepara un nuevo decreto de prohibición, en respuesta a la necesidad de avanzar hacia una producción de alimentos con menores residuos de sustancias químicas.
Borja Aburto sostuvo que la autorización del biofungicida también evidencia la capacidad de las instituciones del Estado para coordinarse, agilizar procedimientos y mantener evaluaciones rigurosas para la incorporación de nuevos bioinsumos.
Como parte del proyecto, se contempla además la construcción de una planta de manufactura en la Ciudad de México, infraestructura que, de acuerdo con las autoridades, contribuirá a fortalecer la inversión, la innovación tecnológica y las capacidades productivas vinculadas con el sector agropecuario nacional.
