Honrar a las parteras indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar.
Mujeres que han estado presentes cuando comienza una nueva historia de vida..
Doña Rosa, la mujer que abrió la puerta de la vida
Hay mujeres que no aparecen en los libros de historia.
No tienen monumentos.
No tienen grandes reconocimientos.
Pero estuvieron presentes cuando comenzaba una nueva historia de vida..
Una de ellas fue Doña Rosa, partera tradicional
Ella trajo al mundo a varias personas, hoy muchos son adultas y adultos
Y siempre, las familias la recuerdan con gratitud y respeto.
Este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la Organización de las Naciones Unidas puso la mirada en las parteras indígenas y en un conocimiento que durante generaciones ha acompañado a los pueblos: “Honrar a las parteras indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar”.
Y la palabra honrar adquiere otro significado cuando pensamos en esas mujeres que fueron, literalmente, puerta de la vida.
Mujeres que aprendieron de otras mujeres.
Que recibieron conocimientos transmitidos de generación en generación.
Que conocían el cuerpo, los tiempos, las plantas, las señales y, sobre todo, el valor de acompañar.
La partería tradicional es mucho más que una práctica.
Es conocimiento.
Es cultura.
Es identidad.
Es comunidad.
Pero también es una historia de resistencia frente a la discriminación y frente a sistemas que durante mucho tiempo descalificaron conocimientos simplemente porque no provenían de una institución.
Hoy el reto no es enfrentar conocimiento contra conocimiento.
Es aprender a reconocerlos, respetarlos y, cuando corresponda, hacerlos dialogar.
Porque las parteras indígenas no solamente ayudaron a conservar una tradición.
Ayudaron a conservar la vida.
Y cuando pienso en ellas, pienso en Doña Rosa. En lo que me contaron de ella,
La mujer que, hace muchos años, recibió de varios, el primer llanto.
La mujer que abrió la puerta de la vida.
Y por eso, cada vez que escucho hablar de las parteras, vuelvo a repetir su nombre: Doña Rosa.
Porque algunas personas pasan por nuestra vida.
Y otras nos reciben cuando apenas comenzamos a vivir.
