Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes 25 de julio
El derecho al más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental. Sin embargo, para muchas mujeres y niñas de ascendencia africana, este derecho sigue estando fuera de su alcance
El derecho al más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental. Sin embargo, para muchas mujeres y niñas de ascendencia africana, este derecho sigue estando fuera de su alcance debido al racismo sistémico, la discriminación de género y las persistentes desigualdades sociales y económicas.
Barreras para acceder a una atención sanitaria de calidad
En todo el mundo, las mujeres y niñas afrodescendientes siguen enfrentándose a obstáculos para acceder a una atención sanitaria accesible, de calidad y culturalmente adecuada. Estas barreras se ven reforzadas por desigualdades cruzadas relacionadas con la pobreza, la educación, el empleo y las condiciones de vida. La discriminación dentro de los sistemas de salud puede contribuir a retrasos en el diagnóstico, tratamientos inadecuados, violencia obstétrica y un acceso desigual a los servicios de salud sexual y reproductiva.
Las consecuencias son especialmente graves en el ámbito de la salud materna. Un análisis conjunto dirigido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el organismo de la ONU encargado de la salud sexual y reproductiva, reveló que las mujeres y niñas afrodescendientes de las Américas se enfrentan a desventajas antes, durante y después del embarazo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también tiene datos que muestran marcadas disparidades: las tasas de mortalidad materna eran 1,4 veces más altas entre las mujeres afrodescendientes en Brasil, 2,3 veces más altas en Colombia y casi cuatro veces más altas en Ecuador que las tasas nacionales respectivas. Al mismo tiempo, la escasa recopilación de datos desglosados por raza u origen étnico hace que muchas desigualdades permanezcan ocultas y no se aborden de forma adecuada.
Visibilizar las desigualdades
Estas disparidades pueden evitarse. Para hacer efectivo el derecho a la salud, es necesario que los Estados hagan frente al racismo y la discriminación sistémicos, garanticen una atención materna respetuosa, amplíen el acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva e inviertan en sistemas de salud equitativos y centrados en las personas y las comunidades.
La recopilación y el uso de datos desglosados por raza u origen étnico, sexo, edad y otras características relevantes son esenciales para poner de manifiesto las desigualdades, diseñar políticas públicas eficaces y reforzar la rendición de cuentas.
Liderazgo y participación
Las mujeres y las niñas de ascendencia africana también deben poder participar de manera significativa en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas y programas de salud que afectan sus vidas.
La equidad en salud no es solo un imperativo de salud pública. Es una cuestión de derechos humanos, dignidad y justicia social.
Con información de ONU
