No buscan aplausos; buscan devolver vidas
Hay héroes que no aparecen en los reflectores.
No levantan trofeos, ni buscan cámaras. Se colocan un casco, ajustan el arnés, toman una pala y se internan entre montañas de concreto donde otros ya perdieron la esperanza.
Así regresó a México la brigada de búsqueda y rescate USAR de la Cruz Roja Mexicana, después de cumplir una misión humanitaria en La Guaira, Venezuela, devastada por los terremotos del pasado 24 de junio.
Durante más de cien horas, 15 rescatistas y cuatro binomios caninos —Balam, Orly, Kenai y Halley— trabajaron sin descanso entre edificios colapsados para localizar sobrevivientes y brindar auxilio a las familias afectadas.
Sus acciones fueron heroicas. Pero ellos insisten en restar importancia a su papel.
«Nosotros no somos los protagonistas; los protagonistas son las personas que confían en nosotros y logramos rescatar para devolverlas a sus familias», es una frase que resume el espíritu con el que enfrentan cada emergencia.
Lejos de la espectacularidad, su trabajo exige disciplina, preparación, resistencia física y fortaleza emocional. Cada minuto cuenta cuando una vida permanece atrapada bajo los escombros.
La misión concluyó y el equipo regresó al país, donde recibió un reconocimiento por su labor.
Sin embargo, para quienes integran estas brigadas, el mayor premio nunca es una medalla.
Es escuchar nuevamente el llanto de alegría de una familia que recupera a uno de los suyos.
Porque, cuando el mundo se derrumba, ellos llegan para recordar que todavía hay esperanza.
