Internacionales

El Papa: Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona

El Pontífice visitó este miércoles en Barcelona el centro penitenciario femenino de Brians 1

El Pontífice visitó este miércoles en Barcelona el centro penitenciario femenino de Brians 1, donde escuchó el testimonio de capellanes, voluntarios y mujeres privadas de libertad, en uno de los gestos más significativos de su viaje apostólico a España.

El encuentro de León XIV con los reclusos del centro penitenciario de Brians 1 en Barcelona ha dejado una de las imágenes más significativas de su viaje apostólico a España.

El Pontífice ha querido detenerse para estar junto a quienes viven una de las formas más duras de exclusión: las personas privadas de libertad. Y les ha dirigido un mensaje cargado de esperanza, marcado por la dignidad humana y las posibilidades de comenzar de nuevo y de reinsertarse en la sociedad. “Queridos amigos y amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!”, señaló el Pontífice. Y recordó que la vida cristiana no consiste en no equivocarse, sino en aprender a levantarse: “El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.

Un encuentro “edificante”

Recibido por el director de la prisión, el Papa participó en un encuentro con los capellanes, los voluntarios de la pastoral penitenciaria y con un grupo de internos. Tras escuchar los testimonios de Montse y Josefina, dos mujeres reclusas, y las palabras del delegado diocesano de la pastoral penitenciaria, el padre Jesús Bel, León XIV agradeció la acogida recibida y confesó sentirse “edificado” por las historias que acababa de escuchar. “Todo ser humano es ‘digno’ por el mero hecho ‘de haber sido querido, creado y amado por Dios’”, señaló el Pontífice. Y agregó: “No existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

 

Mostrar más
Botón volver arriba