Chile convoca cumbre regional para fortalecer combate al crimen organizado
- Autoridades de cinco países sudamericanos buscan establecer mecanismos conjuntos de cooperación e inteligencia frente a la delincuencia transnacional
Santiago, 28 de mayo del 2026.- El presidente de Chile, José Antonio Kast, encabezó este jueves en Santiago la apertura de una reunión regional de alto nivel con representantes de Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador, enfocada en el fortalecimiento de estrategias conjuntas para combatir el crimen organizado y la delincuencia transnacional en Sudamérica.
A través de un comunicado oficial, el gobierno chileno informó que el mandatario inauguró la conferencia internacional convocada ante el crecimiento de las redes criminales en la región y la necesidad de consolidar mecanismos coordinados de respuesta entre los países participantes.
La administración chilena sostuvo que la delincuencia organizada transnacional se ha convertido en una de las principales amenazas para la estabilidad institucional, la seguridad pública y el desarrollo económico de las naciones sudamericanas, por lo que consideró insuficientes los esfuerzos aislados de cada Estado.
El encuentro tiene como objetivo alcanzar acuerdos concretos y verificables en áreas estratégicas como intercambio de información de inteligencia, coordinación fronteriza, trazabilidad de recursos financieros ilícitos, cooperación institucional y fortalecimiento de capacidades regionales para enfrentar estructuras criminales.
En representación de Argentina participan el canciller Pablo Quirno y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; por Bolivia, el canciller Fernando Aramayo; mientras que Ecuador envió a la canciller Gabriela Sommerfeld y al viceministro de Seguridad Pública, Andrés Ribadeneira.
Por parte de Perú asisten el canciller Carlos Pareja y el ministro del Interior, José Zapata, quienes se sumaron a las mesas de trabajo orientadas a construir una agenda regional de seguridad y cooperación contra las organizaciones delictivas.
La reunión se desarrolla en un contexto de creciente preocupación regional por el avance de grupos criminales vinculados al narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas y lavado de dinero, fenómenos que han incrementado la presión sobre los sistemas de seguridad y justicia en distintos países sudamericanos.
