El espejo desdoblado: La vigencia universal de «Las dos Fridas» en el MAM
La clausura de la exposición Las dos Fridas. Una identidad global el próximo domingo 31 de mayo en el MAM
La clausura de la exposición Las dos Fridas. Una identidad global el próximo domingo 31 de mayo en el Museo de Arte Moderno (MAM) marca el cierre de una revisión crítica fundamental para entender la plasticidad del mito. Más allá de la saturación iconográfica que suele rodear a Frida Kahlo, esta muestra —coordinada por la Secretaría de Cultura y el INBAL— rescata la densidad intelectual de una creadora clave para la modernidad latinoamericana.
El recorrido curatorial se articula con precisión en tres núcleos que vinculan la abstracción con la memoria ancestral y el debate filosófico de su época. En el epicentro se sitúa, indiscutiblemente, Las dos Fridas (1939). Pintada en un momento de fractura biográfica —su divorcio de Diego Rivera—, la obra trasciende el mero desahogo confesional. Como bien apunta el curador Carlos Segoviano, el lienzo opera como una sofisticada metáfora de resistencia y sanación a través de la dualidad: la Frida tehuana, que resguarda la memoria del afecto, unida por una línea sanguínea e institucional a la Frida herida de herencia europea.
La propuesta del MAM acierta al no aislar la pieza, sino al ponerla en diálogo con la plástica de su tiempo para propiciar nuevas lecturas sobre la identidad y la representación personal. Quedan pocos días para confrontar este espejo desdoblado, una oportunidad estética indispensable para comprender cómo una crisis profundamente íntima logró transformarse en un manifiesto visual de vigencia absoluta en el arte contemporáneo internacional.
