El amor no se amarra, los colibríes tampoco
Ciudad de México 12 de febrero de 2026.- La captura, el comercio ilegal y los ritos conocidos como “amarres” para el amor han llevado a algunas variedades de colibríes, pertenecientes a la familia Trochilidae, a estar listadas en la NOM-59 y en la Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies Amenazadas (CITES).
México tiene 57 especies de colibríes, de las cuales 13 son endémicas, lo que convierte a nuestro país como el quinto con más especies en el continente americano. La relación que tienen estas aves con las plantas de las que se alimentan, los hace vulnerables a cualquier alteración en su hábitat. La extracción y el tráfico ilegal y la destrucción de los ecosistemas son las principales razones para el declive de algunas poblaciones de colibrí.
Una de las principales razones de la extracción ilegal de colibríes son los “amarres”, amuletos en los que se emplean colibríes, para, supuestamente, atraer a la persona amada. La extracción ilegal de colibríes y las ventas de estos amuletos (parejas de ejemplares disecados de colibríes) se intensifican cada año alrededor del 14 de febrero, Día de San Valentín.
No obstante, la creencia popular de que los colibríes son aves del amor es absolutamente falsa. Estas aves son polinizadores por excelencia y vitales para los ecosistemas, pues gracias a la labor que realizan, muchas de las plantas se pueden reproducir y, por tanto, tenemos alimentos suficientes para comer.
Por ello, en el marco del 14 de febrero, la Profepa lanza estas postales para que la ciudadanía valore a los colibríes por su belleza y su función ecológica y no por prácticas crueles que han puesto a algunas de sus poblaciones en crisis. Un ave muerta no despertará el interés amoroso de una persona.
