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Accidente ferroviario en Córdoba expone fallas estructurales y hunde al sistema de alta velocidad en España

  • Con 45 muertos, servicios suspendidos y trenes vacíos, el gobierno de Pedro Sánchez enfrenta la mayor crisis ferroviaria en cuatro décadas

Madrid, 22 de enero del 2026.- La tragedia ferroviaria registrada el domingo pasado en Adamuz, Córdoba, dejó un saldo casi definitivo de 45 personas fallecidas y 123 heridas, seis de ellas en estado crítico, y ha desatado una crisis sin precedentes en el sistema de alta velocidad en España. Las autoridades confirmaron que ya no hay personas reportadas como desaparecidas, por lo que el hallazgo reciente de dos cuerpos sin vida podría cerrar la cifra oficial de víctimas mortales.

A cinco días del siniestro, los trabajos de investigación se concentran en un posible fallo de la infraestructura ferroviaria, particularmente en el estado de las vías. Como consecuencia, el gobierno español ordenó la reducción de velocidad en más de 80 por ciento de los más de cuatro mil kilómetros de la red de alta velocidad y mantiene suspendidas varias rutas, principalmente hacia el sur del país.

Las labores de rescate continúan en condiciones extremas, sobre todo en la zona más accidentada del lugar donde uno de los vagones se precipitó. El sitio, de difícil acceso, aún presenta restos de metal retorcido y escombros, lo que ha obligado al despliegue de grúas de gran tonelaje para avanzar en la remoción del material siniestrado.

En ese contexto, los equipos de emergencia localizaron dos nuevos cuerpos, que se suman a los 43 ya trasladados a instalaciones forenses para su identificación, informaron fuentes oficiales.

La magnitud del accidente ha puesto en entredicho al segundo sistema de alta velocidad más grande del mundo, sólo por debajo del chino, y ha evidenciado una crisis acumulada durante años. En plena emergencia, se reportó un nuevo incidente ferroviario en Murcia, en un tren de corto recorrido, que dejó al menos seis personas heridas.

A ello se añade la parálisis del servicio de cercanías en Barcelona, luego de dos accidentes ocurridos el martes pasado, con un saldo de un muerto y 45 heridos. De acuerdo con reportes oficiales, los maquinistas se negaron a operar las unidades ante la falta de condiciones de seguridad y el deterioro persistente de la infraestructura, denuncias que —según los sindicatos— han sido ignoradas por el gobierno central.

Las críticas se concentran en la administración del presidente Pedro Sánchez, a quien se le atribuye la responsabilidad de no haber atendido oportunamente las advertencias sobre el estado del sistema ferroviario, pese a tratarse de una competencia directa del Ejecutivo.

El impacto social de la crisis ya se refleja en la caída abrupta de usuarios: el miedo a viajar en trenes de alta velocidad ha dejado convoyes prácticamente vacíos, cuando hasta antes del accidente eran el medio preferido de transporte, con un flujo anual que superaba los 500 millones de pasajeros.

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