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Maíz, la raíz de las bebidas tradicionales en México

Ciudad de México, 20 de enero de 2026.- Desde tiempos ancestrales, los pueblos originarios desarrollaron técnicas, recetas y rituales en torno al maíz y las bebidas tradicionales son una de las grandes invenciones de este grano sagrado.

Estas bebidas, preparadas a base de maíz, son auténticos tesoros líquidos que reflejan la diversidad cultural y regional de nuestro país. No solo reconfortan y refrescan, también aportan energía, minerales, fibra y antioxidantes naturales, gracias a procesos como la nixtamalización, la fermentación y la combinación con cacao, semillas, flores y frutas.

Sin duda, cada sorbo es una muestra de la sabiduría culinaria transmitida de generación en generación.

Atole y champurrado

El atole es quizá la bebida de maíz más conocida en nuestro país, donde es común elaborarlo con masa de maíz nixtamalizado, agua, azúcar y canela. Además, se puede enriquecer con frutas, y cacao para dar origen al tradicional champurrado.

Su textura espesa y su calidez lo convierten en una bebida reconfortante, ideal para comenzar el día, acompañar antojitos o compartir en celebraciones. Aporta energía, saciedad y calcio, resultado del proceso de nixtamalización.

Pozol (Tabasco y Chiapas)

De raíz maya, el pozol es una bebida fermentada de maíz y cacao que se consume fría y dulce o salada, tradicionalmente en jícaras. Su fermentación natural favorece la digestión, aporta probióticos y lo convierte en una bebida altamente refrescante y nutritiva, ideal para el clima cálido del sureste mexicano.

Tejate (Oaxaca)

Conocido como “la bebida de los dioses”, el tejate combina masa de maíz, cacao tostado, hueso de mamey y flor de cacao. Su espuma natural y su sabor profundo lo convierten en una joya gastronómica, además, es un símbolo de identidad zapoteca y mixteca.

Tejuino (Jalisco y Occidente)

Preparado con maíz fermentado y piloncillo, el tejuino se sirve frío con sal, limón y chile. Es una bebida refrescante y rica en carbohidratos naturales, lo que brinda energía inmediata y forma parte de la vida cotidiana en mercados y plazas del occidente del país.

Tascalate (Chiapas)

Refrescante y aromático, el tascalate mezcla maíz molido, cacao, achiote, chile y canela. Es una bebida fría que hidrata, aporta antioxidantes y minerales, además representa el equilibrio perfecto entre sabor y nutrición.

Pinole o piznate (Nayarit y Sinaloa)

El pinole, elaborado con maíz tostado y molido con agua, canela o piloncillo, es una bebida energética por excelencia. Rica en carbohidratos complejos, fibra y minerales, ha sido un alimento fundamental para caminantes, campesinos y comunidades originarias durante siglos.

Teswino, tesgüino, batari o suguí (Rarámuris, Chihuahua)

Esta bebida —fermentada de maíz germinado— es central en la vida ritual y comunitaria del pueblo rarámuri. Su fermentación aporta probióticos y nutrientes que fortalecen el cuerpo y, además, simboliza la unión, la celebración y la espiritualidad.

Ahora ya lo sabes, en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural te invitamos a explorar, preparar y disfrutar estas bebidas tradicionales porque el maíz es el corazón que nutre a México. Porque en cada sorbo, también bebemos historia, identidad y futuro.

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