Colaboraciones

Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | Pérez Prado y los músicos mexicanos.

El ritmo fue criticado por las “buenas costumbres”. Hablamos de ¡el mambo!

Su creador fue Dámaso Pérez Prado.

El mambo es la combinación de elementos del son y del danzón, historiadores aseguran que Antonio Arcaño y Orestes López fueron los pioneros del mambo. De acuerdo.

Sin embargo, Dámaso Pérez Prado acompañó este vertiginoso ritmo con coreografías, ideó el baile y hubo exponentes que propagaron la euforia que se desprendía de cada uno de los instrumentos musicales.

Los expertos aseguran que, a nivel general, el mambo combina rasgos de la música africana con jazz y diversos ritmos latinoamericanos.

Dámaso Pérez Prado cruzó el mar desde Cuba para llegar a México.

En los salones de baile, “de rompe y rasga” se comenzó a escuchar su música que se confrontaba con lo establecido.

Temas como “Me gusta el mambo”, “Cerezo rosa”, “Patricia” y, los clásicos “Mambo número 5”, el “Mambo número 8”, el del politécnico y el universitario, ¡fueron una locura…!

Los mejores exponentes de la música de esos años se vieron influenciados por Pérez Prado y tuvieron que sumar a su repertorio el mambo. En la TV y cine, algunas parejas de bailadores fueron requeridos y mostraban la sincronización de sus movimientos.

Dámaso Pérez Prado se convirtió en el rey del mambo.

El “carefoca” nació en Matanzas, Cuba, el 11 de diciembre de 1916.

Estudiante de piano, se forjó profesionalmente en orquestas de su tierra natal.

Apoyado por Benny Moré y Kiko Mendive, Pérez Prado llegó a México.

Al final de los años 40, formó su propia orquesta y Ninón Sevilla, Ma. Antonieta Pons y Yolanda Montes “Tongolele”, contribuyeron con sus bailes para hacer de este ritmo algo digno de bailar pese a las “buenas costumbres” de la época.

En 1949, salió a la venta su primer disco rompiendo récords de ventas.

El mambo “Cerezo rosa” le hizo ganador de El Disco de Oro por vender más de un millón de copias.

Fue contratado para realizar giras por los EUA y su presencia en el cine se incrementó.

Dámaso Pérez Prado falleció en la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1989.

El rey del mambo dejó un legado musical histórico, y su gran éxito se debió y, así lo refirió el mismo, a los estupendos músicos mexicanos que le acompañaron en su orquesta.

Cuando daba indicaciones a sus músicos, Pérez Prado daba un grito enigmático pero muy reconocible: “¡Dilo!”, que servía para que los instrumentos dieran su solo.

Dámaso Pérez Prado, un artista que rompió paradigmas tomado de la mano de grandes exponentes mexicanos y en la actualidad está vigente.

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