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domingo, 10 de diciembre de 2017

Ceguera, problema de salud nacional

Anualmente, el Hospital Doctor Luis Sánchez Bulnes, en Coyoacán, recibe a 250 mil pacientes por problemas visuales; 100 mil de estos casos tienen su origen en enfermedades crónico-degenerativas.

A 20 años de recibir diagnóstico de diabetes, Lucio López Robles está pagando las facturas más caras de la enfermedad. Sus ojos dejaron de ver con claridad, “una telita me hacía ver borroso”, los médicos confirmaron que tenía cataratas. Desconfiado de los hospitales privados en su natal Oaxaca, viajó a la capital del país para ser atendido en la Asociación Para Evitar la Ceguera (APEC).

Él es uno de los 250 mil pacientes anuales que atiende el Hospital Doctor Luis Sánchez Bulnes, en Coyoacán, y uno de los 100 mil que llegan con complicaciones visuales por diabetes, primera causa de muerte en México.

APEC nació el 13 agosto de 1918, para atender a personas de escasos recursos que tuvieran enfermedades de los ojos, “esa misión no ha cambiado”, cuenta Guillermo Salcedo Casillas, director médico del hospital de la asociación.

La primera unidad se ubicó en la calle de Donceles, pero como el número de pacientes creció rápido, se mudaron a la calle Arista 19, también en el Centro Histórico de la Ciudad. En la década de los 30, se trasladaron a un predio cercano al Monumento a la Revolución y en 1976 llegaron a su sede actual, que se encuentra en la calle Vicente García Torres, número 46, al sur de la capital.

“Pronto cumplimos 100 años, el hospital se creó en la época final de la Revolución, era un consultorio para personas de escasos recursos. Los fundadores veían que había una necesidad muy grande de servicios para enfermos de los ojos y el gobierno estaba imposibilitado para ofrecer ese servicio”, detalla.

Próximo a celebrar su centenario, el hospital de APEC cuenta con 16 quirófanos que permiten operar a 12 mil pacientes al año, entre cirugías de cataratas, glaucoma, retinopatía y trasplantes de córnea; también existe un área de especialidades, otra de investigación y un hospital-escuela, en el que se forman médicos que quieran dedicarse a la oftalmología o hacer subespecialidades.

Lucio López Robles tardó siete horas en llegar de San Agustín Etla, Oaxaca, a la CDMX. Cuando estuvo frente al Hospital Sánchez Bulnes, creyó que no lo atenderían porque había muchas personas que iban a consulta, unas sentadas en la banqueta; otras , preparadas con un banquito y comida suficiente para el tiempo de espera.

“Entramos hasta después de las dos de la tarde, pero la atención vale la pena. Ese día programaron todos mis estudios y para la cuarta consulta me operaron las cataratas del ojo derecho, salí viendo bien, por eso regrese para que me quiten las del lado izquierdo”, dijo.

Los 20 mil pesos que el señor de 52 años ha gastado entre traslados, consultas y cirugía no se comparan con lo que habría pagado en un hospital privado, con el riesgo de no tener buenos resultados: “Vale la pena recuperar la vista, había checado otras opciones en Oaxaca, pero no eran buenas, uno se da cuenta del tipo de estudios que nos hacen aquí; allá me proponían una operación, sin análisis; así uno desconfía”.

Lucio es consciente de que la diabetes es un padecimiento crónico-degenerativo: “Tengo 20 años con esta enfermedad y se que va atacando ciertos órganos, en mi caso fue la vista, por eso me estoy tratando la catarata”.

En la cuarta visita a APEC, López Robles fue intervenido quirúrgicamente, por 40 minutos dejó que los médicos hicieran su trabajo y le regresaran la nitidez de su vista. Cuando se quitó el parche para ponerse unas gotas, se percató de que veía su mano, “todo clarito, sentí una felicidad muy grande”.

Ahora regresó al hospital para que le operen el ojo izquierdo, ansía que le programen para inicios o mediados de diciembre. “Estoy agradecido con el hospital, estoy quedando bien de la vista y espero lo mismo para mi otro ojo”.

Diabetes, entre primeras causas

Guillermo Salcedo detalló que la retinopatía diabética, glaucoma y cataratas son de las principales afecciones que trata APEC, y éstas son parte de la degeneración de la diabetes. Asegura que la ceguera es la mayor preocupación que tienen estos pacientes.

“No somos campeones en muchas cosas en este país, pero sí en diabetes y sobrepeso, esto produce una cantidad de alteraciones en todos los niveles, pero los ojos son lo que más le angustia al paciente. En el momento en que descubre que le cuesta trabajo hacer su vida, se alarma, no se da cuenta que los riñones están igual, que el cerebro y corazón también sufren, pero le angustian mucho los problemas visuales”, detalló.

“Al menos 40% de pacientes que acuden al Servicio de Retina del Hospital viven con diabetes, esto tiene un costo-país alto porque las personas que van perdiendo la visibilidad no son adultos mayores, sino que se encuentran en edad productiva y deben abandonar sus empleos porque ya no ven”, dijo.

El director médico de APEC advirtió que esta enfermedad es un mal prevenible, al igual que sus complicaciones, pero en México la gente llega a atenderse en etapas avanzadas entonces sólo se puede tratar de limitar el daño que ya tienen. Recordó que un paciente controlado puede tener una vida normal y ser productivo, si sigue ciertos cuidados.

“Las dos causas de ceguera más importantes son glaucoma y retinopatía diabética, son problemas de salud a los que tenemos que darle una dirección absoluta, porque tenemos toda una clínica montada, con todos los elementos necesarios para el diagnóstico y para el tratamiento temprano y gastamos una cantidad de energía, bienestar, esfuerzo y dinero en pacientes que están en etapas avanzadas”, afirmó.

El número de personas que atiende APEC por diabetes no decrece, Salcedo Casillas advirtió que eso se logrará cuando el sobrepeso, la obesidad, diabetes e hipertensión sean controladas. “Es necesario detectarlo a tiempo, dar tratamiento, hacer que los enfermos sean conscientes de que viven con una enfermedad degenerativa y si no se cuidan van a acabar muy mal, ahí es donde tenemos que invertir en el país”.

Comentó que no se trata de que los mexicanos desestimen las enfermedades visuales, sino que existe un problema cultural en cuanto a la prevención. “No vas al dentista hasta que te duele la muela, con los ojos es lo mismo, quizá llevas años con una enfermedad que no habías notado, pero de repente te ataca y cuando vas a revisión médica ya es tarde”.

Lo que más tratan en el hospital Sánchez Bulnes son las cataratas, que es la primera causa de ceguera reversible, el paciente puede estar prácticamente ciego cuando llega a la unidad médica, pero al ser operado recupera la vista.

Del lado de los daños irreversibles están los problemas de retina y glaucoma, si se tratan a tiempo es posible recuperar el ojo, “aquí está el detalle, que casi siempre se llega tarde”.

Cuotas mínimas

En 10 años, Homero García Arrieta no se había puesto detrás de un volante, un accidente en el que se picó el ojo derecho con un alambre y una catarata lo dejaron imposibilitado para manejar. El hombre de 80 años recordó que existía en la Ciudad de México un hospital que atendía la vista y no dudó en regresar.

“Cuando mi hijo mayor estaba chiquito supe que tenía miopía, me recomendaron este hospital y vine desde Tetepango, Hidalgo. De eso pasaron 40 años, por eso no me acordaba cuando tuve mi accidente”, relató.

El hombre de cabello cano agradeció el trato amable y los “bajos” costos de los servicios, reconoció que el hospital está “muy diferente” a cuando llevó a su hijo por primera vez y “ahora tienen más equipo, rendimiento y mejores conocimientos, me voy contento”.

La consulta en APEC cuesta 170 pesos; si es de urgencia, sube a 400 pesos: “Para la mayoría de gente que paga mil 200 o mil 500 [pesos] en sector privado no es nada, pero para alguien que gana salario mínimo es mucho”, resaltó.

Por ello solicitó el apoyo de la sociedad, asegurando que aquellos que apoyen a la asociación tendrán la certeza de en qué se usó su dinero. “A veces no donan porque tienen la incertidumbre de a dónde se van los donativos y queremos que sepan que aquí hay transparencia”.

El servicio que ofrece la Asociación para Evitar la Ceguera lo hace a través de cuotas de recuperación, calculan el costo real de operación de las instalaciones y lo dividen por el número de procedimientos. En la actualidad no cuentan con apoyos externos. Hace años tenían ayuda de fundaciones como Monte de Piedad, pero un cambio en las políticas de la empresa lo ha hecho imposible.

Pese a que los costos de los procedimientos son mínimos, el director médico aseguró que la calidad de la atención es máxima: “No bajamos los costos en función de bajar la calidad, todo lo que se emplea en cirugía es algo aprobado por Cofepris, por la FDA en Estados Unidos, son equipos estadounidenses, europeos, que tienen toda la certificación necesaria para asegurar que el servicio es de primera calidad. Un paciente que viene a este hospital recibe el mismo servicio que si se operara en hospitales privados de la Ciudad o en el extranjero”.

El Hospital Sánchez Bulnes, en conjunto con el Instituto de Oftalmología, Fundación de Asistencia Privada Conde de Valenciana IAP, y la Fundación Hospital Nuestra Señora de la Luz, resuelven 60% de los problemas oftalmológicos de la capital, subrayó Salcedo Casillas.

“Necesitamos ayuda, que la gente mire a los que no tienen recursos, que nos ayuden con equipo, para que no tengamos que angustiarnos por sacar la cuota de recuperación de nuestros pacientes, que se creen campañas de trasplantes de córnea o que nos ayuden con los niños que tienen cataratas, tumores malignos, esto es una llamada de auxilio”, dijo.

Entre los próximos proyectos de APEC, se buscan recursos para abrir otra unidad médica. Si se renta el inmueble, la inversión sería de 6 millones de pesos y si se compra, se requieren 15 millones de pesos. “No invitamos a la gente a que nos dé dinero, sino a que se metan a los pasillos, a la consulta, que vean a sus pacientes y después digan que les gustaría ayudarlos”, señaló.

Perla Miranda | El Universal