Ecologia

Miles de razones para festejar el Día del Árbol en México

Valorar los servicios ambientales que prestan bosques y selvas llevaría a crear conciencia

  • Gran responsabilidad, al poseer México extraordinarias comunidades vegetales leñosas

En el Día Mundial del Árbol, fecha que cada nación elige y México celebra el segundo jueves de julio, la Organización de las Naciones Unidas propone al mundo recordar la importancia de proteger las superficies arboladas que, entre muchos otros beneficios, transforman el dióxido de carbono, minimizan los riesgos de inundación, evitan la erosión, son hábitat de la mayoría de las especies de fauna y dotan de belleza al paisaje.

El territorio nacional cuenta con una enorme biodiversidad que contiene gran número de especies forestales, en muchos casos endémicas, y de gran importancia para la seguridad alimentaria, el uso medicinal, ornamental o para la reducción de la pobreza, aun cuando se desconoce la existencia o la clasificación de muchos de nuestros vegetales leñosos.

Los conglomerados arbóreos ofrecen espectáculos naturales en cada región del país y reciben distintos nombres según el clima, altitud y latitud, la vegetación que los conforma, el tipo de hoja, la estacionalidad del follaje, e incluso por las condiciones que presentan: si son bosques o selvas nativos y conservan las condiciones originales o, por el contrario, muestran alteraciones antropogénicas.

Estos valiosos conjuntos verdes son conocidos como selva alta perennifolia o bosque tropical perennifolio; selva mediana o bosque tropical subcaducifolio; selva baja o bosque tropical caducifolio, bosque espinoso; bosque de encino; bosque de coníferas; bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla y humedales. Y si visitáramos las islas observaríamos ahí especies arbóreas específicas, en tanto que las dunas costeras poseen también sus propias especies.

En la Fiesta del Árbol, celebrada por primera vez en Suecia en 1805 y 84 años después en Cáceres, España, es oportuno recordar nuestras especies de árboles.

Selvas húmedas. La selva alta perennifolia o bosque tropical perennifolio son las comunidades vegetales más exuberantes del país, formadas por árboles de hasta 30 m o más de alto, regularmente de hojas grandes y duras, así como palmas. De  muy diversas especies, conservan su follaje todo el año. Algunos son de troncos rectos con raíces tubulares con contrafuertes. Estos ecosistemas se distribuyen en climas cálidos y húmedos; son muy complejos con alta variación de especies de un lugar a otro, como la caobaceibacedro rojoflor de corazón, guapaque, jobo, molinillo, matapalo, mamey zapote, palo de aguacate, palo mulatoramón, sombrerete, zapote cabello y zapote y  zopo, entre muchas más.

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Foto: Ceiba

Árboles de menor talla crecen debajo de los grandes: cacaoguanábana rosita de cacao y palo de hule y en sus límites y orillas de caminos, chancarrocorcho y jonote.

De los 255,000 km2 de este ecosistema que había originalmente en México, en la década de los setenta se eliminó la mayor parte, principalmente en Veracruz, Tabasco, la sierra del sur de Chiapas y el norte de Yucatán a fin de dedicar el suelo a la cría de ganado, por lo que hacia 2002 las comunidades primarias abarcaban solo 44,000 km2, con una regeneración de apenas 5,900 km2 de vegetación secundaria y un poco más de mil km2 con comunidades primarias.

Este ecosistema de alto valor para la conservación alberga gran cantidad de especies de flora y fauna listadas en categorías de riesgo por la NOM-059-SEMARNAT-2010, pero la extracción desmedida de flora y fauna para tráfico ilegal afecta su capacidad para mantener su funcionamiento y sus servicios ambientales.

Bosques templados. Estas comunidades siempre verdes abarcan el 16% del territorio mexicano (3,233 km2) y resguardan siete mil especies de plantas. Poseen el 50% (50 especies) de las especies de pinos del mundo y cerca del 33% (200 especies) de las de encinos. Son conocidos también como bosques de coníferas, bosques de pino, bosques de abeto u oyamel, bosques de ayarín o pinabete, bosques de cedro y táscate, bosques de encino y bosques mixtos de pino y encino. Los bosques templados de oyamel del centro de México son sitios de hibernación de la mariposa monarca.

Algunos pinos comunes de este ecosistema son: ocote blancoocote chino, ocote pardo, pino cedrónacahuitepino chimonquepino chinopino lacio, hortiguillo, pino loco y ocote colorado. En algunas regiones crecen también el abeto, el ayarín y varias especies de táscate, así como pinabetes.

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Foto: pinabete

En las partes más bajas se encuentran los encinos: barcino, blanco, colorado, cucharo laurelillo, quebracho y prieto. Distintas especies son el madroño, el tepozán, el jaboncillo y el saucillo.

Selvas secas o selva baja caducifolia, bosque deciduo o selva subhúmeda. La constituyen árboles pequeños que pierden sus hojas en la época seca del año. Propias de climas cálidos con lluvias escasas, conforman una enorme diversidad de especies, más de 6 mil, de las cuales  casi el 40 % son endémicas, entre ellas gran variedad de copales: chino y santo, chupandía, bonetecazahuateamapola, colorín y pochote.

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Foto: coco

Destacan las cactáceas columnares: tetechos, candelabros y las del género Stenocereus, como la jiotilla, y varias palmas: coyul, soyatl, palma de guano, coco introducido, entre otras. Abundan leguminosas como el quebracho, el guayacán o palo de totole, el chaparro y el huizache. Por su consumo son importantes el cocuite, el ojite, el nanche, el guayabo y el ciruelo.

Estas selvas constituyen áreas de pastoreo extensivo y son hábitat de los parientes silvestres de varios de los principales cultivos de México (maíz, frijol y calabaza).

Bosque nublado. Entre lluvias frecuentes, nubosidad, neblina y humedad atmosférica altas durante todo el año, este ecosistema llamado también bosque mesófilo de montaña, de niebla, de neblina, húmedo de montaña, nubiselva y selva nublada, entre otros, posee una muy variada diversidad de especies arbóreas y abundancia de helechos y epífitas. El follaje del 50% de sus árboles se pierde durante alguna época del año. Ha sido refugio de especies de fauna durante los cambios climáticos en miles de años.

Reúne pinos, encinosmagnolias, caudillo, árbol de las manitas y helechos arborescentes. Se calcula que lo habita casi el 10% de las especies de plantas del país (2,500 especies) de las cuales el 30% son exclusivas de este bosque.

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Foto: pino

Manglares. Estas formaciones vegetales leñosas, densas, arbóreas o arbustivas de 1 a 30 metros de altura, se componen de una o varias especies de mangle. Sus hojas son perennes, algo suculentas y de borde entero. En México predominan cuatro especies: rojo, negro, blanco y botoncillo. Aunque poseen alto valor por sus servicios ambientales, se calcula que en las últimas dos décadas se ha perdido aproximadamente el 35% de los manglares del mundo. En México, han sido mermados por la tala o remoción que abre paso a la agricultura, a la ganadería, a la acuicultura y al turismo.

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Foto; manglar

La mayoría de todas nuestras especies forestales posee un enorme potencial que debe estudiarse con el fin de promover su uso y comercialización, así como el desarrollo de mercados, lo que podría reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria. Investigadores de distintas instituciones académicas recomiendan también tomar en cuenta el conocimiento tradicional de las comunidades indígenas.

Con información de: https://www.gob.mx/semarnat/

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