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18 años de éxitos le dan a Manning estatus de figura de la NFL

Denver, EUA, 6 Marzo 2016 (Notimex).- Hombre récord de la NFL, heredero de uno de los grandes nombres del emparrillado, primera selección colegial en 1998 y campeón de los Súper Tazones XLI y 50, Peyton Williams Manning es uno de los iconos de la NFL del siglo XXI.Surgido de las filas de los Voluntarios de la Universidad de Tennessee, donde dejó como recuerdo una seguidilla de récords, como el de más yardas por pase (11,201), Manning hizo su arribo a la NFL precedido por una fama que le valió ser el primer recluta en el Draft de 1998, por parte de Potros de Indianápolis.

El hijo del legendario Archie Manning no demoró nada en causar impacto en la Liga Nacional de Futbol Americano, luego que fue nombrado titular por Potros desde su temporada de novato, en la que implantó cinco récords para un recién llegado.

Ese año, Indianápolis terminó con una muy pobre marca de tres ganados y 13 perdidos, pero su novel pasador dejó tras de sí el récord de más pases de anotación, al completar 26, registro empatado en 2012 por el pasador de Halcones Marinos de Seattle, Russell Wilson.

Asimismo, dejó las marcas para novatos de más juegos consecutivos tirando al menos un pase de touchdown (13), más juegos con al menos un pase de anotación (15), el de más juegos tirando para más de 300 yardas (4) y el nada honroso de más pases interceptados (28).

A partir de entonces la carrera de Peyton, hermano mayor del también quarterback Eli Manning, de Gigantes de Nueva York, estuvo marcada por hitos memorables, tanto positivos como negativos, y cómo suele suceder con jugadores de su calibre, el destino de su equipo estuvo indiscutiblemente ligado con su propio desempeño.

Entre los numerosos logros del mayor de los Manning, están sus cinco nombramientos como Jugador Más Valioso (MVP por su sigla en inglés) de la temporada, cuatro de ellos con Indianápolis (2003, 2004, 2008 y 2009) y el más reciente con Broncos de Denver (2013), lo cual ya es, en sí mismo, un récord de la NFL.

El primero de ellos, el de 2003, su sexta temporada como profesional, llegó junto con otro par de hitos en su carrera: su primera final de la Conferencia Americana y su primer enfrentamiento en postemporada con quien sería uno de sus grandes rivales, el pasador de Patriotas de Nueva Inglaterra Tom Brady.

Manning perdería aquel partido ante Brady y sus «Pats», por 14-24, con lo cual se quedó a un paso de disputar su primer Súper Tazón, sin embargo, dicho hito llegaría tres temporadas más tarde, en 2006, y se repetiría tres veces más en su prolífica carrera.

La temporada de 2006 fue memorable en la vida profesional del pasador, ya que no sólo mantuvo a su equipo como un invitado de rigor en la postemporada, luego que sólo faltó a la cita en su campaña de novato, sino que arrasó a través de los playoffs para lograr su primer Súper Tazón y segundo para su equipo.

En aquella edición del «Juego Grande» de la NFL, la número XLI, Manning mostró la suficiente sangre fría como para dominar a una defensiva que incluía a gente como el apoyador Brian Urlacher, el ala defensivo Adewale Ogunleye y el esquinero Charles Tillman.

Al finalizar el encuentro había completado 25 pases en 38 intentos, con 247 yardas de ganancia, un touchdown y un interceptado, lo cual le valió el nombramiento de Jugador Más Valioso del Super Bowl XLI, para sumar a su larga lista de trofeos.

El ex Voluntario de Tennessee todavía tendría dos oportunidades más en el «Súper Domingo», en las ediciones XLIV, con Potros, y la XLVIII, con Broncos, ambas dolorosas derrotas ante Santos de Nueva Orleans (17-31) y Halcones Marinos de Seattle (8-43), respectivamente.

En este sentido, sin embargo, el destino le sonrió al mayor de los Manning y le dio una última oportunidad de adjudicarse un anillo de campeón, luego que su equipo derrotara 24-10 en el Súper Tazón 50 a Panteras de Carolina.

No obstante, para recibir esta nueva oportunidad, quizá la última de su carrera, el quarterback 14 veces llamado al Tazón de los profesionales, tuvo que pasar un par de difíciles pruebas, la primera de ellas en 2011, cuando una lesión lo tuvo fuera toda la temporada.

Aquel año fue de contrastes para Manning, pues en julio firmó un nuevo contrato con Potros, por cinco años y 90 millones de dólares, sin embargo, una cirugía en el cuello a la que se sometió en mayo no salió tan bien como se esperaba y en septiembre tuvo que entrar de nuevo al quirófano para que le fusionaran dos vértebras.

Los problemas con ambas cirugías alargaron su rehabilitación y el equipo tuvo que incluirlo en la lista de lesionados por el resto de la temporada, lo cual afectó a ambas partes a tal grado que la campaña de Indianápolis fue un fracaso, al quedar apenas con marca de 2-14.

Ante sus problemas de lesión, un contrato demasiado elevado y su edad (en aquel entonces tenía 36 años), Potros decidió dar por terminado el acuerdo y aunque el dueño del equipo, Jim Irsay, aseguró que nadie volvería a usar el jersey número 18 del jugador, su salida del equipo fue indudablemente un duro golpe.

No obstante, Manning no tardó en encontrar equipo al firmar contrato con unos Broncos de Denver, equipo con el cual vivió otro de los momentos más difíciles de su carrera, luego que otra lesión, ahora una fascitis plantar en el pie derecho, lo tuvo fuera de acción durante siete juegos.

El paso del egresado de la Universidad de Tennessee por las Rocallosas inició de la mejor manera, cuando en 2014 recibió el quinto MVP de su carrera y luego, en 2015 rompió uno de los grandes récords de la NFL, el de más yardas por pase de por vida, al superar las 71 mil 836 que Brett Favre había logrado en su carrera.

Aquel juego contra Jefes de Kansas City, por la semana 10 de la temporada 2015, en el que rebasó la marca de Favre, también se convirtió en el inicio de una pesadilla, pues, además de fue enviado a la banca por primera vez en su carrera, también sufrió una lesión que lo dejaría fuera durante casi siete partidos.

No obstante, el heredero de la dinastía Manning mostró su fortaleza mental y física al volver a los emparrillados para el cierre de la temporada regular y, apoyado en la impasable defensa de Denver, abrirse paso hasta el «Juego Grande» de la NFL por cuarta ocasión en su carrera.

En su paso al Súper Tazón 50, cabe señalar, Peyton tuvo la satisfacción de dejar en el camino a dos de sus grandes rivales: Ben Roethlisberger, luego que venció a Acereros de Pittsburgh (23-16) en la ronda divisional, y a Tom Brady, al vencer a Patriotas (20-18) en el juego por el campeonato de la AFC.

Pero esa oportunidad para Manning no fue como las anteriores, ya que su equipo no llegó en calidad de favorito, y la poderosa ofensiva de Panteras de Carolina lucía imparable, además de que él ya no era quien cargaba con toda la responsabilidad en el equipo, pero contó con el apoyo de una de las mejores defensivas de la historia para lograr la hazaña.

Y por fin, en la que sería su última temporada como profesional, Peyton Williams Manning consiguió la oportunidad, que muy pocos han tenido, de retirarse como los grandes, consagrarse como campeón en el Super Bowl 50 y alzar el trofeo Vince Lombardi por segunda ocasión en su carrera.

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