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Traductores ayudan a garantizar derechos de personas indígenas

México, 19 de Agosto del 2018.- Hace unas semanas, Rosa García fue diagnosticada con cáncer, sin embargo, desconoce qué tipo de cáncer es y lo avanzado que pueda estar, ello debido a que sólo habla triqui y no entendió la explicación del médico.

En el país, la falta de traductores complica el acceso a servicios básicos, a los grupos indígenas que migran a las ciudades en busca de oportunidades para mejorar la calidad de vida de sus familias.

Rosa actualmente vive en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, junto con sus hijas, quienes, pese a que son jóvenes, no hablan español y por lo tanto tampoco comprenden por completo el diagnóstico del especialista.

La mujer originaria del estado de Oaxaca es familiar de Rosaelia Merino Martínez, quien hoy reside en la Ciudad de México y se siente culpable de no poder ayudarla, por lo que su madre viajará en los próximos días a Guerrero “para ver qué se puede hacer”.

Rosaelia ha vivido en la Ciudad de México desde que nació, pero nunca perdió su lengua materna, pues sus padres fueron los encargados de inculcársela, al grado de no hablar español hasta que ingresó a la escuela; hoy es traductora de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).

Al principio sufrió discriminación en la escuela, los niños no la veían bien cuando hablaba en su lengua, por lo que optó por ya no hacerlo, pero al ingresar a la preparatoria, se dio cuenta el valor que tiene.

Ahora, a través de la Sederec, ayuda a las personas que hablan triqui y que necesitan realizar un trámite ante una dependencia, defenderse en un juicio o recibir atención médica en alguno de los hospitales de la capital.

Sus padres fueron las primeras personas a las que ha apoyado, ya que cuando acuden a consultas médicas, no reciben la atención adecuada porque sólo hablan triqui, su lengua materna.

“Ellos dicen que están enfermos de alguna parte del cuerpo, pero los doctores no le dan una receta para que ellos se recuperen, a veces con los medicamentos ellos empeoran”, relató.

A su madre le enfurece el no poder hablar español, ya que cuando acude a las consultas médicas hay personas que se burlan a sus espaldas y, además, los discriminan, por su origen étnico.

A raíz de estas situaciones, Rosaelia decidió apoyar a las personas que pasan por el mismo caso; además, hace audiolibros para niños triquis y ofrece clases gratuitas para fortalecer la lengua materna.

Para la mujer triqui es importante que entre los mismos pueblos indígenas se dejen de discriminar y aprendan a darle el valor que tienen las leguas originarias.

Además, que los jóvenes que terminan de estudiar una carrera universitaria y los niños que aún viven con sus padres, tengan el interés de aprender su lengua y así evitemos que desaparezcan.

“Es importante que los padres y madres tengan esa mentalidad de apoyar a sus hijos y también que los hijos tengan esa confianza de decir que ellos hablan una lengua”, apuntó.

Además, nosotros como traductores jugamos un papel muy importante y me gustaría que fueran muchos que hiciéramos esa labor, agregó.

Con infromación de: http://www.notimex.gob.mx/

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