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miércoles, 15 de agosto de 2018

Los Objetivos de Desarrollo de la Agenda 2030 y la Participación Ciudadana | Esteban Ángeles Cerón

El debate sobre los principios valóricos del Gobierno Abierto (Open Government Partnership), exige un proceso político que incremente la participación ciudadana, la corresponsabilidad, la horizontalidad y el asociativismo en la toma de decisiones públicas.

Considera que el reto sustantivo es construir un Estado Abierto (EA), en el que la apertura de los poderes públicos en sus funciones legislativa, ejecutiva y judicial, serían el signo inequívoco de una democracia inteligente, que proyecta la integridad institucional como respuesta al interés social de construir un gobierno nacional y gobiernos locales más transparentes, horizontales y colaborativos.

Se trata de impulsar el surgimiento de nuevos paradigmas en la concepción del Estado y sus relaciones con la sociedad, para establecer la nueva forma en que el gobierno se entienda a sí mismo, e identificar la manera como otros actores lo conciben e interactúan con él.

El trazo internacional de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), perfila como ejes nodales de la inclusión ciudadana en la toma de decisiones, a la transparencia, la rendición de cuentas, la participación ciudadana y la tecnología e innovación, particularmente las TIC’s aplicadas a aperturar los datos y la información pública para visibilizarla y hacerla del dominio ciudadano.

Los logros institucionales alcanzados por esta iniciativa son loables; empero, son insuficientes debido a que no se interpreta desde la realidad ciudadana las necesidades y dinámicas de cada sociedad, ya que la aplicación de mecanicismos reduccionistas impide que la participación ciudadana se manifieste con todas sus virtudes como fuerza endogámica para responder a contextos expresos, que no son ni uniformes, ni lineales.

En este sentido, olvidamos al ciudadano y nos empeñamos en pensar que un sistema per se, es el que genera condiciones de reestructuración político-social. No consideramos que la participación ciudadana se traza desde lo local, desde los componentes de una realidad micro-social que se esgrime en lo comunitario y lo vecinal y desde allí se encauza a las estructuras sociales primarias como la familia, la cultura popular, los núcleos vecinales, los clubes deportivos, las instancias infantiles, las cooperativas ciudadanas, las organizaciones de colonos y pobladores, así como las Universidades y los núcleos intelectuales.

Así se construyen los vasos comunicantes que crean municipalidad abierta y gobierno inteligente y asociativista; factores claves de la integración humana más allá del plano jurisdiccional, cuyo peso endogámico, sin embargo, no puede ser replicado de manera uniforme ni simultánea.

Hay que enfrentar el verticalismo institucional en la toma de decisiones, que hoy tiene en jaque al Estado y que es visto con una desconfianza de tal magnitud, que el ciudadano camina en la desesperanza; vive el día a día porque no puede construir el porvenir desde la concentración de la riqueza, en la desigualdad, en la pobreza, en la corrupción y la impunidad, males endémicos que tienen al pueblo famélico y sin fuerza para apoyar a la Nación.

La nueva lógica de desarrollo y seguridad humana en los gobiernos subnacionales, advierte que el Gobierno Abierto desde lo local, al sustentarse en una Política de Datos Abiertos, incide beneficiando a todos los sectores, ya que cualquier persona puede utilizar, reutilizar y redistribuir los datos públicos de las instituciones gubernamentales, lo que despierta la inteligencia social para innovar y colaborar construyendo soluciones a problemas comunitarios y a mejorar las políticas públicas; lo que hace de esta iniciativa la mejor herramienta para lograr los objetivos de la Agenda de Desarrollo 2030.

Debe entenderse que la información pública adquiere valor social, porque como lo expresa Alejandra Lagunes, “los datos abiertos no sólo son un componente fundamental de la transparencia, son esenciales para la colaboración y la cocreación entre gobierno y sociedad; impulsan la nueva economía del conocimiento; incrementan la productividad; y son un insumo básico para una economía de innovación…traducen los datos en acciones concretas que impactan el desarrollo del país”.

Empero, esta argumentación sustantiva exige respuestas a ¿Cómo encauzar la fuerza ciudadana hacia un estadio de plena apertura del gobierno y cocreación de la tarea pública?, ¿Cómo vertebrar la organización de la participación ciudadana, que se encuentra al garete para apoyar el ejercicio de gobierno?

La respuesta es constituir desde el ámbito local el Instituto de Participación Ciudadana (IPC),como organismo que propicie de manera libre, abierta y plural, el empoderamiento de las estructuras comunitarias y vecinales, para hacer efectiva la toma de decisiones públicas y encauzar un nuevo Modelo de Participación Sustantiva de Construcción Gubernamental, que desde la ingeniería constitucional, haga posible fortalecer la eficiencia del ejercicio de gobierno.

Es necesario crear el Instituto de Participación Ciudadana (IPC) desde la convicción horizontal y asociativista, que permita a la fuerza ciudadana crear el crisol unitario de la política viva, aquella que infunde nacionalismo y verdad, aquella que vuelve a la función del Estado, en dignidad humana.

El IPC constituirá una estructura de fuerza efectiva para la ciudadanía. Le dará cauce y sentido a la labor política, que siempre ha sido planteada desde su génesis ética, para privilegiar al más débil y armonizar a la sociedad; brindar oportunidades con piso parejo; crear lazos de solidaridad humana; y darle vida a la Nación.

Todo se habrá perdido si no creamos mecanismos institucionales que vayan acompañados de estructuras ciudadanas; si seguimos en el disfraz de la simulación política, que es la génesis del subdesarrollo social en el que nos encontramos varados.

Si el IPC promueve Gobierno Abierto, las señales para reconocerlo son claras.

Veremos al ciudadano caminar con orgullo. No habrá vendettas o rencillas espurias entre ciudadanía y gobierno y se hablará con la verdad instrumentada desde la voz del pueblo y del contrato social. Prosas del espíritu ciudadano para impedir que la desconfianza, la corrupción y la impunidad, sigan siendo el epitafio y el despropósito del camino cierto del pueblo.

Hoy, las estructuras políticas tienen un gran reto: ejercer el gobierno en favor del ciudadano para dignificar su vida, para reconstruir las fibras sensibles de la probidad del Estado, la identidad unitaria, el nacionalismo y la dignidad, aquellas que Morelos tradujo en los “Sentimientos de la Nación”, que han quedado en el olvido, irónicamente, como lo está el ciudadano.

Agenda

  • En la toma de protesta de soldados y marinos del Servicio Militar Nacional el Presidente Peña Nieto afirmó: “La soberanía no sólo se defiende con armas, también con la fuerza de la razón“.
  • Andrés Manuel López Obrador mostró su carácter intolerante y autoritario frente al Consejo Mexicano de Negocios que rechazaron sus señalamientos por ser “injuriosos y calumniosos“.