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sábado, 24 de febrero de 2018

Pragmatismo Político y Alianzas Electorales | Esteban Ángeles Cerón

¿El ciudadano debe admitir que la política se haya convertido en prebenda de mercado y que las alianzas electorales sean sólo la lucha del poder por el poder?

Las coaliciones de partidos políticos antitéticos, con planteamientos ideológicos opuestos, vulneran a la ciudadanía porque buscan el poder guiadas por un pragmatismo sin principios ni ideología.

El pragmatismo aliancista devela la liquidez política y social en la que nos encontramos; donde la podredumbre e inopia política corroe como cáncer las virtudes del quehacer público, y ensucia la soberanía del pueblo, sin responder al compromiso político de un voto programático.

La erosión ideológica y el debilitamiento de la sociedad civil, son efectos nítidos del cisma del sistema político y de partidos. Prohíja opacidad, intereses sectarios y un creciente control e intervencionismo de Estado; siembra el germen de una nueva clase de políticos sin escrúpulos; y hace del gobierno un espacio de negocios (Political Business), que prospera al amparo de la deshonestidad.

Los ciudadanos, al quedar proscritos de la política orgánica, la maquinaria de Estado y el Estado Maquinaria constituyó el mejor resguardo de los intereses obscuros.

Gubernaturas, curules y Ayuntamientos entraron en esta lógica moderna; no importaba el color y mucho menos el ciudadano, sino el tesoro público. En este lamentable contexto, la ciudadanía es testigo del nacimiento de los “políticos del bolsillo”, seres de apetitos mezquinos, que sin bandera ideológica hacen del servicio público y el erario, el paraíso de las inversiones oscuras, que oscilan en el peculado más inaudito.

Política y Dinero; corrupción e impunidad; se han convertido en sinónimos para el imaginario colectivo; se visualizan en el atropello del Estado Democrático de Derecho; y en la prepotencia de estos Mirreyes, que han hecho de la curul y el puesto de elección popular, la cueva de Ali Babá.

En este laberinto, la representación política cayó al vacío. Por una parte, los partidos, anquilosados y vetustos, sin rumbo ni dirección, se convirtieron en enclaves de élites, albergando un sólo objetivo: la reproducción hegemónica del poder por el poder, haciendo a un lado al ciudadano y a sus bases militantes.

Ante este despojo, los militantes defeccionaron o entraron en el cinismo del contubernio, la prebenda y la militancia de estómago; la personificación de líderes autoritarios, forjó la derrota de la democracia, de los partidos programáticos y de los políticos probos y alimentó los intereses obscuros de una estirpe de sátrapas de lo público, que aprecia en la honestidad una paradoja que encierra candidez y no tiene cabida en el poder.

Esta casta de políticos cercena las estructuras de partido, la ideología, los principios programáticos, y estatuye en el personalismo político, el “todos conmigo o todos contra mí”, como postura gansteril de la Ley de Herodes; suele hacer del gobierno el viacrucis del pueblo; no admite que la sociedad es compleja y dinámica, que deben primar los gobiernos de proximidad ciudadana que fomenten la toma de decisiones por los actores ciudadanos, en sus deliberaciones y en su autoridad popular.

La realidad lapidaria del mesianismo populista ha florecido; apareció una oleada de “Magos políticos”, que con su varita mágica ofrecen solucionar todo, aunque jamás hayan construido un gobierno para el pueblo; hacen de la ideología, falsa conciencia y nudo ciego de las aspiraciones sociales; y en América Latina, pusieron la mesa para que el autoritarismo o lo que es peor, las dictaduras aparecieran con su estela de terror, tortura y muerte.

Sin duda, este escenario es cruento, tan cruento como lo es la vida del ciudadano común, aquel que debe poner el pan en la mesa de su casa y proveer a sus hijos, realidad que es olvidada por la politiquería, cuya demagogia engorda la imaginación social, pero jamás el estómago del pueblo, que desde hace décadas está en el olvido o en el inframundo.

¿Cómo lograr que el proceso electoral de 2018 no se convierta en el año del Political Business?

Empecemos por la vertebración de una nueva cultura política, donde el ciudadano viva el ejercicio de gobierno, organice el mayor vaso comunicante de la historia y haga valer el Contrato Social, como si fuera su propio testamento o el título de propiedad de su casa, que defiende con su vida como el mayor patrimonio de su progenie, junto al anhelo que persiste en sus venas y al que nunca renuncia, su Nación.

La jugada maestra de este ajedrez democrático es la participación ciudadana. La sociedad organizada debe demandar desde su participación política directa e indirecta, la refuncionalización de los partidos políticos en términos orgánicos de representación democrática; generar desde la conciencia y la ideología, las verdaderas bases del cambio social; y hacer valer su fuerza ciudadana para cambiar la cara al poder, hacerlo suyo y frenar el Political Business.

Estos dos vectores políticos, la cultura y la participación ciudadana, son la brújula que lamentablemente hemos perdido. Su vitalidad es consustancial al desarrollo humano porque prohíja la ideología y la conciencia, que hacen camino al andar; dignifica la mirada del que menos tiene y hace posible que el poder sirva al pueblo.

Los partidos políticos no deben alejarse ni alejarnos de la ideología, hacerlo es la antesala de la derrota de la democracia, y lo que es peor, traerá amargura y dolor social. Las elecciones del 2018 no puede ser el escenario del Political Business, por lo que defender el voto como nunca antes en nuestra historia, implica defender nuestra conciencia.

No se puede claudicar frente al mesianismo y el populismo, ni dejar el poder a los políticos del bolsillo. Esta realidad ya probó que no es el camino de la ciudadanía. El rostro de algunas coaliciones antitéticas que aspiran al poder sin ideología, sin honestidad ni rumbo para el pueblo y la Nación, augura estelas de hambre e inopia política.

Agenda

  • En el Foro Económico Mundial se anunciaron perspectivas de crecimiento del PIB para México de 2.3 en 2018 y de 3% en 2019. Durante la inauguración Klaus Schwab, presidente fundador del Foro señaló: “El crecimiento global solo se puede sostener si tenemos inclusión social”.
  • El Gobernador de Hidalgo Omar Fayad Meneses, inauguró el 1er Encuentro de la Red de Geoparques de América Latina y El Caribe, organizado por el Geoparque Mundial de la UNESCO, Comarca Minera de Hidalgo y el Seminario Universitario de Geopatrimonio y Geoparques de la UNAM. El CCCEH aportó el modelo para su socialización y recibió un reconocimiento por ello.

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