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Reabren oficinas públicas en EU tras pacto temporal

Nueva York, 23 de enero del 2018.- La Estatua de la Libertad –y su mensaje de invitación a los inmigrantes del mundo– estuvo cerrada hasta este lunes, cuando el Congreso y la Casa Blanca lograron un acuerdo para financiar el gobierno federal, pero la invitación a los inmigrantes permanecerá cancelada por ahora.

Después de tres días en los que las operaciones del gobierno federal fueron parcialmente paralizadas ante el fracaso de la negociación de un paquete de financiamiento, ambas cámaras del Congreso procedieron este lunes a aprobar un presupuesto temporal de aquí al 8 de febrero, el cual fue promulgado en ley esta noche por el presidente Donald Trump. La vez anterior que se cerró el gobierno por falta de legislación sobre financiamiento fue en 2013.

La negociación estaba en punto muerto después de que la minoría demócrata del Senado impidió la aprobación de una medida para financiar la operación del gobierno federal, al insistir en que tenía que incluir una medida para restablecer la protección contra la deportación de los dreamers, unos 700 mil inmigrantes indocumentados que llegaron al país siendo menores de edad y que gozaban de una legalización temporal por una orden ejecutiva de Barack Obama, que fue anulada en septiembre por el presidente Donald Trump.

Los demócratas cedieron a cambio de un compromiso del líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, de permitir la consideración de una legislación para otorgar protección a los dreamers en las próximas semanas, entre otros temas contenciosos.

Sin embargo, unos 122 dreamers pierden su protección cada día y quedan desprotegidos de la deportación.

Cristina Jiménez, directora ejecutiva de United We Dream, la organización más grande de dreamers, declaró: Estamos indignados porque nuestros miembros están en mayor peligro hoy por la cobardía de los senadores estadunidenses. Afirmó que jóvenes inmigrantes sufrirán en campamentos de detención y serán deportados porque hoy ambos partidos postergaron un avance para crear un proyecto de ley que garantice la protección de los dreamers, e indicó que en lugar de defender el principio y las vidas de jóvenes, líderes legislativos enfrentaron el momento con juegos. Acusó a aquellos demócratas que votaron este lunes de que no están resistiendo a Trump, le están permitiendo actuar.

Varios senadores demócratas e independientes votaron en contra del acuerdo –entre ellos Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Diane Feinstein– señalando que aun si se considera un proyecto de ley para proteger a los dreamers, no existe un compromiso en la Cámara de Representantes para evaluarlo y aprobarlo. De hecho, hace unos cinco años el Senado había aprobado un proyecto de ley de reforma migratoria sólo para que fuera aniquilado por los republicanos en la cámara baja.

Trump pareció dar la razón a los escépticos de un acuerdo para los migrantes, con un tuit: estoy complacido de que los demócratas en el Congreso han recuperado sus sentidos, pero agregó: haremos un acuerdo de largo plazo sobre migración si, y sólo si, es por el bien del país.

Durante el fin de semana Trump acusó a los demócratas de favorecer a inmigrantes por sobre las fuerzas armadas y la seguridad de su propio país. Los demócratas, quienes empezaron a preocuparse más por el posible impacto negativo de esta crisis sobre sus perspectivas en las elecciones intermedias de noviembre, contratacaron afirmando que el cierre de gobierno era culpa de la incompetencia de Trump y el liderazgo republicano del Congreso, al enfatizar que era la primera vez que eso ocurre cuando el Ejecutivo y ambas cámaras del Legislativo estaban en manos de un solo partido.

Algunos observadores indicaron que el propio Trump fue quien entorpeció y hasta acabó saboteando las negociaciones en los días recientes, al cambiar su posición repetidamente sobre todo en torno al tema de migración y ceder a las posiciones antimigrantes de su asesor Stephen Miller.

Trump fue obligado a cancelar el festejo de su primer año en la Casa Blanca programado en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, el pasado fin de semana. También puso en duda su viaje al festejo anual de los ricos: el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza.

La negociación sobre qué hacer con los inmigrantes, sobre todo los dreamers –ya que una abrumadora mayoría de estadunidenses favorece su legalización (87 por ciento, según la encuesta más reciente de ABC News/Washington Post)– provocó más grietas dentro de la Casa Blanca y alimenta la especulación de que habrá más funcionarios que saldrán de esta administración, incluido posiblemente el propio jefe de gabinete.

La semana pasada, John Kelly comentó que Trump había evolucionado en su posición sobre el muro fronterizo y poco después dijo que su jefe había estado poco informado cuando proclamó su deseo de construir un muro fronterizo durante la campaña. Trump poco después descalificó a su jefe de gabinete en Twitter: El muro es el muro, nunca ha cambiado o evolucionado desde el primer día en que lo concebí.

No fue la primera señal de un creciente deterioro en la relación entre lo que muchos consideran el adulto en la Casa Blanca y el presidente, y ahora ya empezó el juego de apuestas sobre cuánto durará el ex general en el puesto, así como el procurador general Jeff Sessions, entre otros. Vale señalar que durante su primer año en el poder, 15 altos funcionarios de la Casa Blanca han renunciado o fueron despedidos por Trump, y se espera que el éxodo continuará este año.

Así concluyó el primer año de Trump en la Casa Blanca, el presidente con la tasa de aprobación en promedio más baja en un primer aniversario en la historia moderna (36 por ciento según ABC News/Washington Post; 39 por ciento de acuerdo con Gallup).

Mientras tanto, ese poema en el pedestal de la Estatua de la Libertad que dice “dame tus fatigados, tus pobres/ Tus abigarradas masas que anhelan respirar libremente… envíame estos, tus sin techo, perdidos en tempestades, a mí…” permanece cancelado, por ahora.

David Brooks | Corresponsal La Jornada

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